Ser PAS en los tiempos actuales
Muchos de vosotros, estimadas personas con alta sensibilidad, en algún momento de la vida habéis dicho frases como: “No me siento a gusto en un mundo lleno de agujas, en un mundo hostil” o “Siempre tengo la sensación de que soy de otro planeta”. Cada uno con su variante personal, pero con esa idea de fondo: la de no encajar.
Si así lo vivías antes, en los últimos años –con todo lo que hemos vivido y seguimos viviendo– no me extrañaría que ahora lo sientas mucho más, con mayor intensidad y, quizá también, acompañado de preocupación y ansiedad.
Reglas de juego cambiantes
Las reglas del juego cambiaron desde el momento en que entramos en una serie de amenazas seguidas, que poco a poco –para algunos de golpe en golpe– aumentaron nuestra sensación de vulnerabilidad. Para algunos, incluso, esta se disparó.
Darte cuenta de que nada sigue como antes produce una sensación de derrumbe de la seguridad personal y colectiva, algo reforzado por los mensajes transmitidos desde los niveles más altos. El mensaje principal era nada esperanzador: “Tu vida y la de tus seres queridos corre peligro. No eres nadie, no puedes hacer nada a nivel personal; los únicos que te podemos salvar somos nosotros y, para que todo salga bien, debes confiar en nosotros”.
Confianza, duda y reflexión
Puedes ser confiado o desconfiado. Puedes creer todo lo que dice la autoridad, o puedes tener un pensamiento crítico y, como muchas PAS, un olfato que te dice: “Espera, algo no cuadra, me huele mal. Voy a esperar para ver qué es lo que se cuece”.
- Los primeros son claros candidatos a sufrir un síndrome de Estocolmo.
- Los segundos se ponen en acción, investigan y observan.
- Y luego está el gran grupo intermedio, cuyo sentir y pensar fluctúa entre un lado y el otro.
Una de las características de nuestro rasgo es la tendencia a meditar decisiones, reflexionar sobre ellas y sopesar consecuencias e implicaciones. Aunque socialmente criticada, esta actitud nos ha salvado de muchos apuros.
Cuando se trata de decisiones individuales, no suele ser difícil tomarse el tiempo necesario antes de dar un paso (o de no darlo, si las consecuencias no están claras). Pero cuando se trata de decisiones colectivas, bajo presión social y manipulación desde la autoridad, la cosa cambia. Ya no es tan sencillo.
Si, por decidir A en lugar de B, puedes perder tus ingresos, el tema se complica. Y si disfrutas de ciertos caprichos y no quieres renunciar a ellos, la tentación se hace más fuerte. Somos humanos, ¿verdad?
El peso de los cambios
Otra característica de la alta sensibilidad es que a la gran mayoría no nos gustan los cambios ni las sorpresas. Y, si algo hemos tenido que asumir últimamente, es precisamente eso: cambios.
Desde arriba se nos dictaban normas que, por tener profundas implicaciones en la psique y la corporalidad humanas, requerían mucho tiempo para ser digeridas e integradas:
- “Tápate la cara.”
- “Quédate en casa.”
- “No puedes ir al trabajo ni los niños al colegio.”
- “No puedes estar con la familia ni con tus mayores.”
- “Tienes que teletrabajar.”
De repente, la vida ya no se parecía en nada a lo que conocíamos.
La presión psicológica crecía, igual que los mensajes catastrofistas diseñados para sembrar miedo que transmitía la televisión. (Espero de todo corazón que no tengáis tele, o que al menos no miréis las noticias).
En muchas casas, la tensión alcanzó puntos críticos, causando rupturas y traumas de todo tipo. Sobre los geriátricos, mejor no hablar. Y si os soy sincera, lo que pasó allí fue tan horrible y criminal que me faltan palabras. Perder a un padre, una madre, un abuelo o cualquier ser querido sin poder estar a su lado es inhumano. Los ancianos fueron maltratados hasta el extremo, y nosotros también. Y no hace falta que os explique cómo vivimos las injusticias las PAS, ¿verdad?
Nuevos temores, viejas heridas
Cuando la amenaza del “enemigo invisible” comenzó a bajar de intensidad, no tardaron en regalarnos un sinfín de nuevos terrores apocalípticos para mantenernos en alerta: variantes, apagones, hambrunas, inflación, guerras, escasez de combustibles, secuelas, la enfermedad del mono, incendios, cambio climático…
El tapabocas ya no hace falta (por ahora), y aunque algún cautivado lo sigue usando, las sonrisas y los abrazos nunca volvieron al nivel de hace tres años.
Sé de muchas PAS que disfrutaron de la calma y la paz de aquellos meses de encierro en casa –me incluyo–, pero el precio psicológico, y en muchos casos también físico, que pagamos por esa larga película de horror fue muy alto.
Lo que podemos hacer
Es posible que, en su día, eligieras A sin tomarte el tiempo de reflexionar e investigar. Es posible que te sintieras presionado o manipulado. Lo entiendo: he conocido casos.
Pero todos estamos en el mismo barco. Y aunque los intentos de separarnos y sembrar odio entre unos y otros siguen activos, os propongo que recurramos a nuestras capacidades, talentos y valores: esas características que nos distinguen de la gran mayoría.
Si sabemos que el miedo es la amenaza más grande –mucho más que todo lo que nos dicen–, entonces trabajemos con esa emoción. La angustia nos debilita y afecta directamente al sistema inmunológico natural, que ya está siendo atacado por diversas sustancias tóxicas, directas e indirectas.
El miedo se combate con información (no es casual la censura) y con abrazos, conversaciones y observación de personas que ya han hecho su trabajo interior. Es vital pasar tiempo en la naturaleza. La ansiedad se alivia con una dieta sana, rica en frutas y verduras.
También se disuelve mediante el razonamiento y la apertura a diferentes puntos de vista. Observa los intereses que se esconden detrás de las noticias, detrás de “la” ciencia. La ciencia es, ni más ni menos, discrepar.
Habla con personas que piensan diferente, escucha con mente abierta. Colócate en un “todo es posible” y un “¿qué pasaría si…?”. Usa tu intuición y tu imaginación, estos grandes aliados nuestros. Y si reflexionas hasta marearte, utiliza ese talento para crear bucles nuevos, no para repetir los de siempre.
Ovejas negras y pastillas rojas
Podría escribir un libro sobre este tema, pero esto es un artículo y debo limitarme. Limitarme y contenerme.
Podemos ser ovejas negras en muchos ámbitos, y somos más de los que parece. Únete a quienes piensan libremente, a quienes se sienten fuertes y sin miedo, a quienes tienen autonomía interior. Atrévete a hablar del “elefante en la habitación”, no mires hacia otro lado.
No, no son las siestas ni el sacudir los edredones (como he llegado a leer en la prensa oficial) lo que causa –de repente– problemas de corazón o abortos espontáneos.
Tenemos que hacer piña para combatir la mentira y esa dictadura que amenaza con imponerse si no actuamos. Vivimos tiempos de lucha entre el Bien y el Mal, y espero de todo corazón que sepáis elegir la pastilla roja.
Sé una auténtica oveja negra en lugar de un borrego.
Para seguir aprendiendo
Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.
Cada recuerdo guarda una enseñanza.
En mi nuevo libro, Tu historia de vida, te acompaño a mirar tu pasado con ternura, a ordenar tus emociones y a encontrar el hilo invisible que une tus experiencias con tu crecimiento.
Nada en tu camino fue casualidad: todo te trajo hasta aquí.
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32 Comments
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Alicia
Muchas gracias por el artículo. Gracias a dios, otra oveja negra!!
Maria del Mar Minuesa Moya
Me encanta leer esto, menos mal que hay gente despierta.
Karina Zegers de Beijl
Cada vez somos más! Un abrazo.
Cristina
Desde el principio me di cuenta que “algo” no me cuadraba…
Encantada de ser la oveja negra de mi familia (ya menos, pues se han dado cuenta), y de mis ex-amigos…que siguen creyendo el “gran cuento”…
Un fuerte abrazo 🤗 y muchas gracias por todo lo que haces, Karina!
Karina Zegers de Beijl
Gracias a ti, Cristina, por tus palabras. Un fuerte abrazo de vuelta!
Clara
Gracias, gracias, gracias.
jack
No es signo de salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma – Jidd krishnamurti
Es decir, que si un P.A.S se siente como fuera de otro planeta, es porque ese PAS es una persona sana. Asi que va por buen camino
Cristina
Gran artículo y mucha verdad.
Orgullosa también de ser oveja negra.
Además, el negro me favorece 😉🤣
Karina Zegers de Beijl
Muchas gracias, Cristina, por tus palabras. El negro es elegante, creo que favorece a todas las mujeres. Un abrazo.
Alejandra
Hola, soy Alejandra y te sigo. Totalmente de acuerdo y otra oveja negra orgullosa de serlo te saluda!
Me encantó tu artículo. Siempre es bueno saber que uno, a pesar de la distancia, no está solo.
Karina Zegers de Beijl
Hola Alejandra, gracias por tu feedback. Te digo lo mismo: gracias a tus palabras (y las de otros que reaccionaron), yo también me siento menos sola. Un abrazo.
Ainara
Puedo deciros que yo le dije bye a la información de gobierno y noticias. Me dediqué a escribir mi libro que habla del experto «El corazón» estoy apoyando en terapia en mi labor profesional y yo tengo a mi boira llamada tina que es mi néctar de vida, vegetales mucho que menjo, y mi jardín mi espacio. Ahora tengo que regresar a mis visitas con mi amigo un árbol especial con el que tengo un vínculo amoroso y que por la pandemia dejé de visitar…hoy estoy planeando mi regreso en unos días con él…miedo tuve mucho…ansiedad hasta el tope…mucha tristeza…y afecto físico con anhelo de volver a tener…pero voy reponiendo fuerzas…esa oscuridad ya no merma mi espíritu…hoy la guerrera se levanta para buscar la luz que sigue estando ahí aunque no la vi pero que la vuelvo a ver…
Et salute ovnis tae viec luminis um.
Pilar
Gracias, desde lo más profundo de mi espíritu, en mi caso ha sido devastador ,me encuentro recuperándome en todos los sentidos, me mantiene esa llama que todos llevamos dentro y presto mucha atención a mi intuición, un abrazo para ti, y para la hermosa gente sensible
Karina Zegers de Beijl
Gracias, Pilar, por tu feedback. Hay muchas sombras, mucha oscuridad, es totalmente cierto. Temas como la salud física y, más aún, la mental -especialmente ha sido traumático para los niños -, negocios en quiebra, problemas familiares, pérdida de amistades, la división entre unos que sienten y piensan así y otros asá… Al mismo tiempo también veo cosas preciosas, como nuevas amistades, nuevas formas de confiar de una manera mucho más consciente, la creación de nuevos comunidades de personas que comparten la visión… Vivimos una época de una gran transformación de la humanidad y la lucha entre el Bien y el Mal cada vez es más feroz. Te mando un abrazo muy fuerte, lleno de ánimo y de sensibilidad sensible.
Cova
Gracias Karina 🙏
Karina Zegers de Beijl
A ti. Un abrazo.
Lydia Aguado
Ciertamente son tiempos aciagos. Te agradezco la Presencia. Te abrazo. Te sigo en Instagram cada dia como iaialydia puesto que abrí cuenta para ver a mis nietos que viven lejos.
Karina Zegers de Beijl
Un abrazo, Lydia.
Montse
Cuanta razón Karina … Yo , desde luego , me he sentido así , manipulada , además de ver cómo los borregos iban en masa aceptando cada noticia nueva , los que no lo veíamos como la mayoría tampoco encajabamos en la sociedad . El cambio del que hablaban se ha visto que ha sido a peor , que pena …
Karina Zegers de Beijl
Hola Montse, está claro que somos nosotros que tenemos que vigilar por nuestro bien. No esperemos nada de los otros; ya les hemos visto el plumero. Un abrazo.
Anne
Gracias Karina ! Siempre es un alivio ver que no estamos solos ! Somos una multitud pero perdida en la masa ! Ánimo, el tiempo nos dará toda la razón… Es una question de tiempo! Un abrazo calido, esperando el verdadero!🙏💕
Karina Zegers de Beijl
Chère Anne! Somos millones, pero mientras que no nos hagamos visibles, es difícil reconocernos en la multitud. Cuánto más nos reconozcamos, más fuerte seremos. Un beso y hasta pronto.
Alejo
Cuanto tiempo pensando esto y no poder plasmarlo en ni gun sitio porque los demas no nos entienden… un abrazo
Karina Zegers de Beijl
Querido Alejo, si nos entiende uno, ya vale la pena. No dejemos que ‘los demás’ controlen nuestro sentir y pensar. Ahora es todo o nada. Te mando un fuerte abrazo y espero volver a verte en el próximo encuentro.
Rosa Mar
Gracias por compartir tu artículo Karina y por escribir sobre lo que realmente pasamos. Otra oveja negra que te saluda desde la libertad de decidir y seguir adelante a pesar de los desplantes y exclusiones. Muchas gracias por poner palabras a tantas manipulaciones e injusticias. ¡¡Un gran abrazo, Karina!! 🙌🙌🤗😘😘
Karina Zegers de Beijl
Querida Rosa, muchas gracias por tus palabras. Seguimos y seguiremos. No aflojemos, no hay tiempo que perder. Algunos se quedarán atrás, pero no porque no hemos intentado incluirles. Cuando quieran volver, les recibiremos con brazos abiertos. Te mando un fuerte abrazo.
Marcela
Gracias por escribir esto! 🙏🏻 coincido como pas y ser humano que no le gusta ser borrego. Me gustaría al igual un día conocerte y abrazarnos. Por ahora abrazo desde la distancia ☺️.
Karina Zegers de Beijl
Gracias, Marcela, por tus palabras. La vida da muchas vueltas, y lo del abrazo, pues, nunca se sabe. Por el momento te mando uno de manera virtual.
Silvia Boccia
Karina te saludo siempre en instagram Acuerdo contigo,siento lo mismo.Vivo en Argentina Cuenta conmigo para difundir y contagiar está manera de ver la vida,el mundo,el presente ,la saludAbrazo de corazón Silvia
Karina Zegers de Beijl
Estimada Silvia! Gracias por tus palabras. ¡Contagiemos! Te mando un fuerte abrazo de vuelta.
Beatriz
Gracias !♥️♥️♥️
Karina Zegers de Beijl
A ti, por tu reacción. Un abrazo.