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Lo que más molesta a una persona altamente sensible

Hace unas semanas lancé una pregunta sencilla en uno de los grupos para PAS de Facebook: “¿Hay una cosa que os molesta especialmente mucho?”

No esperaba la gran cantidad de respuestas que la pregunta generó, ni la enorme diversidad de contestaciones. Ha sido una experiencia interesante y muy enriquecedora que me gustaría compartir con vosotros.

Admito que la pregunta era algo vaga, y lo hice a propósito. No quería condicionar de ninguna manera el pensamiento o el sentimiento de quienes la leyeran. Me interesaba lo primero que viniera a la mente… aquello más espontáneo, sin filtros.

 

Dos tipos de molestias: lo sensorial y lo emocional

Lo primero que me llamó la atención fue que había dos tipos de respuestas claramente diferenciadas.
Por un lado, estaban las que se referían a una molestia sensorial o física; por otro, aquellas que nacían de un estado emocional o anímico.
Ambas categorías, por supuesto, se entrelazan: lo físico afecta a lo emocional, y viceversa.

 

Cuando el cuerpo reacciona: el ruido, los olores y las multitudes

En el grupo de molestias físicas, el gran “ganador” fue el ruido.
Ese ruido incontrolable que irrumpe en el silencio, que invade, que interrumpe la armonía del momento.
Una persona comentó que lo que más le molestaba era precisamente el instante en que el silencio se rompe. Qué bien lo entiendo.

En segundo lugar apareció el tema de las multitudes, que generan agobio, impaciencia y una sensación de saturación sensorial.
Y en tercer puesto, los olores: los químicos, los perfumes sintéticos, el amoniaco, la pintura… olores que para muchos pueden pasar inadvertidos, pero que en una persona altamente sensible pueden provocar malestar o incluso dolor físico.
Una participante mencionó que también le molestan las alturas, lo que nos recuerda que cada PAS tiene sus propios límites sensoriales.

 

Cuando el alma se duele: incomprensión y falta de respeto

En la otra categoría, la de las molestias emocionales, el malestar se traduce en dolor anímico.
La gran mayoría habló de la sensación de no ser tomado en serio.
Aquí entran comentarios como sentirse ridiculizado, juzgado o ignorado.
La indiferencia duele profundamente, al igual que la incomprensión, y creo que todos hemos vivido alguna situación así.

Muy cercano a este dolor está la sensación de manipulación.
Muchos PAS detectan con facilidad cuándo alguien intenta manipular, pero les cuesta reaccionar, marcar límites o decir “no”.
Esa empatía que tanto nos caracteriza puede volverse en contra cuando tememos herir o decepcionar a alguien.

 

El perfeccionismo: una trampa sutil

Otro tema que surgió con frecuencia fue el perfeccionismo.
Esa exigencia interior que puede manifestarse como impaciencia, autoexigencia o incluso como dolor al creer haber molestado a alguien sin querer.

El perfeccionismo puede tener un lado luminoso: nos impulsa a hacer las cosas bien, con cuidado y conciencia.
Pero su sombra puede ser devastadora.
Muchos PAS reconocen que, aunque saben que la perfección no existe, les resulta casi imposible soltar esa necesidad de hacerlo todo bien.
Y en ese intento de perfección, se agotan y se alejan de la paz interior que tanto buscan.

 

Otras molestias que duelen al alma sensible

Entre las respuestas menos frecuentes, pero igualmente significativas, aparecieron temas como:

  • Las mentiras y la falsedad.
  • La injusticia.
  • Las críticas no constructivas.
  • La falta de respeto.

Todas ellas tocan fibras muy profundas del alma sensible, que anhela autenticidad, justicia y empatía.

 

Comprender para sentirnos más fuertes

Quiero dar las gracias de corazón a todos los que habéis participado.
Leer vuestras respuestas ha sido un recordatorio de que lo que nos molesta no son simples manías, sino expresiones naturales de nuestra alta sensibilidad.
Saber que hay otros que sienten igual puede ser un alivio enorme. Nos recuerda que no estamos solos.

Y, sobre todo, que podemos aprender los unos de los otros para fortalecer nuestras raíces, entendernos mejor y vivir con más serenidad.

 

Del malestar a la comprensión

Comprender qué nos molesta es solo el primer paso. Lo verdaderamente transformador es aprender a cuidarnos cuando eso sucede, y poco a poco, transformar la incomodidad en sabiduría. Te propongo algunas prácticas sencillas para esos momentos en que sientes que “todo te molesta”.

 

Ejercicios para reconectar con la calma

  • Detén el impulso. Cuando notes que algo te irrita, respira tres veces antes de reaccionar. Pregúntate: “¿Es mío este malestar o viene de fuera?”
  • Nombra lo que sientes. Decir internamente “esto me molesta” o “me duele” ya es una forma de validarte.
  • Cambia el foco. Busca una imagen, sonido o pensamiento amable que te devuelva al presente.
  • Regálate silencio. Si puedes, aléjate unos minutos del estímulo que te satura. Cierra los ojos y siente tu respiración.
  • Escribe lo que pasa. Anotar lo que te molesta y por qué, te ayuda a observar sin juicio y soltar con más facilidad.

 

Y para terminar…

Cada molestia puede ser una puerta hacia un mayor autoconocimiento.
Cuando aprendes a escucharte sin juicio, a respetar tus límites y tus ritmos, dejas de sentirte tan vulnerable ante el mundo. La sensibilidad no es una debilidad: es una brújula que, bien afinada, te guía hacia la autenticidad, el amor y la paz interior.

Artículos relacionados:

Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.

Otra cosita: Acabo de reactivar mi canal de YouTube; estaba un poquito olvidado. He añadido varios vídeos nuevos. Si te gustan, por favor, pon un like y suscríbete.

Foto de Luka Soñado en Unsplash

2 Comments

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  1. Mari Fer
    Reply

    Hola Karina, hoy no sé porqué motivo me llegó un newsletter con tus datos, supongo que en algún momento habré cruzado mi correo por alguna página leyendo del tema de PAS. Lamentablemente no soy de España (Vivo en Costa Rica) pues me habría encantado participar del encuentro, pero quería hacerte una pregunta ya que leo este post. Suelo tener mal humor por las mañanas, pero creo que se relaciona con el hecho de que mi hermana y mi madre hacen demasiado ruido antes de irse al trabajo, incluso, cuándo recién despierto (pues mi horario es diferente al de ellas) me hacen preguntas con tonos de voz apresurados y estresantes, yo solo pienso que eso es molesto y desconsiderado. ¿Podría existir una relación entre lo que te comento y la sensibilidad? Tengo un blog y siempre escribo que esto de la sensibilidad es una maldición para mí, me siento agobiada y cansada, algunas veces incluso de salir con mis amigos, pues demandan un esfuerzo extra de mi parte. Me encantaría aprender a verlo como un don.

  2. Sara
    Reply

    No habia leido el resultado de tu encuenta, me parece muy interesante. Pienso y si no es asi, corrigeme, que dependiendo de la fase en que nos encontremos, me refiero en cuanto a nuestro crecimiento personal, asi contestamos.
    Si me hubieras preguntado hace unos años te responderia :el ruido, no lo soportaba, me volvia loca. Pero lo tengo bastante superado. un tiempo despues te diria el perfeccionismo, pero tambien voy llevandolo mejor. En cambio ahora es la relacion con los demas lo que mas me afecta, es un asunto emosional:no se si estoy avanzando o retrocediendo, hay dias en que no me soporto, otros me encuentro genial.

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