Blog

La Alta Sensibilidad y la tolerancia

Este artículo fue escrito en los tiempos del Covid, el 21 de mayo de 2020. Posiblemente no sea actual en el momento en que lo leas, aunque el tema de la tolerancia sigue siendo aplicable a muchas facetas de la convivencia en general.

En aquel entonces seguíamos en confinamiento, cada uno en una determinada fase, dependiendo de dónde vivías. Yo estaba en la fase 0 y fantaseaba con la fase 1. Mis expectativas quizá fueron demasiado optimistas, algo que hoy me hace sonreír.

Algunas personas interpretaban esa fase 1 —que implicaba más libertad, pero también mayor responsabilidad— como la vuelta a la normalidad. A la normalidad de antes de la aparición del Covid-19. Evidentemente estábamos todavía lejos de ella.

Esta situación me sirve ahora de marco para explicar un tema muy presente en un gran número de PAS: la tolerancia, un aspecto íntimamente ligado a los juicios y al perfeccionismo.

 

“Soy PAS y me duele que la gente no aprenda”

Seguro que has leído frases como esta en redes sociales. A menudo aparecen acompañadas de comentarios del tipo: “la gente no mantiene la distancia”, “la gente no lleva mascarilla” o “la gente tira los guantes en la calle”.

Siempre se habla de “la gente”, generalizando. El mensaje que subyace es: “Todo el mundo es malo y soy la única persona que hace las cosas bien”. ¿No te parece una crítica un tanto exagerada?

Muchos se fijan en lo negativo, en lo que está mal o no funciona. Me imagino que sabes que una de las características base del rasgo es la de tener una visión más amplia de cualquier situación. Quizás hayas leído que la alta sensibilidad es un rasgo evolutivo, en el sentido de que somos más conscientes de las implicaciones y consecuencias de nuestros actos, de los actos ajenos y de las decisiones colectivas.

Y, sin embargo, la interpretación depende de cómo está tu propio vaso de bienestar: ¿medio lleno o medio vacío? Desde ahí sueles fijarte en las carencias o, al contrario, en la suficiencia, en lo positivo.

 

El peso de la crítica

En primer lugar, conviene recordar que “la gente” es un término engañoso. Generalizar conlleva el riesgo de convertir lo que dices en una media verdad. Y el subconsciente no reconoce medias verdades: las toma como absolutas. Una media verdad es una mentira. Si ya estabas decepcionado o frustrado, este tipo de pensamiento basado en una generalización, te hará sentir peor.

Además, al señalar lo mal que lo hace “la gente”, subrayas que tú no eres así. Que tú lo haces bien. Que eres responsable y consciente. En teoría, esto debería hacerte sentir orgulloso. Pero lo que suele aparecer es esa voz interior perfeccionista que susurra: “Si todo el mundo fuera como yo, no tendríamos problemas”.

Esa voz hace daño. El perfeccionista que se compara con los demás nunca alcanza la serenidad, porque su mirada se apoya en el juicio y en la crítica.

Criticar suele nacer de una baja autoestima. La persona que critica a otra busca sentirse mejor. Y la necesidad de sentirse mejor está muy relacionada con la costumbre de compararse. Una costumbre que, como sabes, casi siempre genera el efecto contrario: te hace sentir insuficiente e infeliz.

 

¿Y si los demás no aprenden?

Puede que pienses: “Pero ellos hacen las cosas mal”. En realidad, lo que quieres decir es: “No hacen las cosas como yo las hago, o como creo que deberían hacerse”.

Lo que para ti es sentido común, para otro no tiene por qué serlo. Cada persona aprende en función de sus circunstancias, posibilidades y experiencias. Y no todos aprendemos lo mismo, al mismo tiempo ni de la misma manera.

No se trata de justificar todo, sino de entender que no tiene sentido cargar con la expectativa de que los demás actúen, piensen o sientan como tú.

 

Practicar la tolerancia

Puedes seguir criticando, quejándote y comparándote. Pero eso implica malgastar tu energía y tu capacidad de aportar.

En cambio, podrías usar esas diferencias como una oportunidad para practicar la tolerancia y la aceptación. Observa cómo actúa la gente, pero sin recurrir a la crítica, al insulto o al juicio. Envía pensamientos amorosos. Imagina mentalmente cómo podrían hacer las cosas de otra manera, con otras consecuencias.

Desea que sean tan felices como deseas serlo tú. Y sigue dando ejemplo, pero sin sentirte superior. Sin caer en la tentación de compararte.

 

Atender a tu voz interior

Permanece atento a tu diálogo interno. Reconoce esas voces que generalizan, exageran o mienten. Corrígelas con suavidad. No te convienen si quieres mantener la calma, la serenidad y el equilibrio.

Recuerda: es más fácil quejarse que aceptar. Pero aceptar que las personas son como son es un paso hacia la paz interior.

Utiliza tu empatía para intentar comprender por qué alguien hace lo que hace. Date cuenta de que, igual que tú puedes actuar desde el miedo, la otra persona también lo hace. Solo que desde una mochila diferente.

Puedes concluir que la manera de actuar de alguien es dañina para el colectivo, sí. Pero procura vigilar tu objetividad para no dejarte arrastrar por la subjetividad.

 

Deseo final

Te deseo que estés bien y tranquilo. Sea cual sea la fase en la que te encuentres, confío en que la tolerancia y la aceptación sean tus compañeras de camino.

 

Para seguir profundizando en el rasgo

Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.

 

Artículos relacionados:

Photo by Evgeni Tcherkasski on Unsplash

10 Comments

Leave a Comment

  1. Angie
    Reply

    Estoy fascinada! Hay tanto y tan profundo en este sitio que quisiera correr a conocerte. Explicar, una a una las ocasiones en las que yo misma me he tirado al vacío desde la cima, alcanzada después de años de inteligente trabajo y esfuerzo, y justificarlo de mil formas «racionales». También he tirado por la borda tres matrimonios por razones tan profundas para mí y para otros casi inexistentes. He roto relaciones de amistad, dejado de ser miembro de agrupaciones profesionales y dejado de lado mi vida social porque «este mundo no es para mí». Yo, la sensible, la profunda, la exitosa, la comprometida, etc., etc.,
    Soy una exitosa periodista mexicana que ahora, a mis 53, he tirado todo por la borda para redefinirme. Gracias por haber escrito esto que acabo de encontrar no sé ni cómo. Pero sé que esto debía suceder. Un abrazo Karina. Me encantas!! Dios te bendiga. Y a todos los que leen este sitio.
    Pd
    Amo a las personas profundamente y, sobre todo, a los perros. Son lo mejor de la creación.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Gracias, Angie, por tu mensaje y por compartir un poco de tus muchas experiencias. Me alegro del hecho que nos hayas encontrado 🙂 ¡Lo qué nos queda por aprender! ¿Verdad? La vida es genial ya que, a los buscadores, no nos deja descansar y nos ‘obliga’ contínuamente seguir aprendiendo para poder crecer y mejorar. ¡Una maravilla! Espero de todo corazón que esa ‘redefinición’ te aportará lo que tu alma está buscando. Un abrazo fuerte.

  2. Maria Rosa
    Reply

    De pronto, he sentido que debia abrir el blog , ya que estos dias ,tras todo este estado de alarma , es cuando peor me siento. Y leo este articulo, y me ha venido que ni pintado , para darme cuenta de mi gran intolerancia y mi poca aceptacion. Nunca me he creido todo esto, y juzgo con mucha facilidad y pretendo que todo el mundo vea las cosas como y eso me hace sentir mucha frustracion y mucha tristeza. Gracias gracias por este post una ventana abierta para mi .

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Maria Rosa,
      Muchas gracias por su feedback. Me alegro que el post le haya gustado y aportado. Le mando un abrazo.

  3. juan
    Reply

    El mayor problema reside -como bien explicó durante todas sus charlas el humanista Jiddu Krishnamurti- es la conciencia de cada ser humano.
    Yo siempre he sabido desde muy pequeño que tenía una sensibilidad mucho más intensa que el resto. Los demás siempre me parecieron muy superficiales, con una vitalidad centrada en si mismos, con muy poco talento o ganas de trabajar en equipo y en general un alto nivel de egoismo en la gente.

    Me pregunté a qué era debido, si tenía que ver con el sistema del dinero, si tenía que ver con los millonarios o multimillonarios, si tenia que ver con la educación en la competición y el individualismo, el poder, el dinero, la fama, si era un problema político…Pero nada que ver. Al final a las personas que somos PAS nadie ni nada puede poner fin a nuestra sensibilidad. Como mucho nos podran hacer sufrir pero ese talento seguirá ahí.

    Lo que si he comprobado es que la mayoria de la gente ( para mi el 90% de la humanidad) es altamente egocéntrica, aún hagan tareas sociales o trabajen en ONG’s tienen un interés en ellos mismos pero carecen de una visión o sensibilidad glogal al mundo. Por tanto, el problema somos los mismos seres humanos o aquellos -en lo que no me incluyo- que nacen sin alta sensibilidad.

    Descubrir todo esto se me ha hecho muy duro porque uno comprende perfectamente la tendencia a la soledad de los PAS. Porque siendo realistas, hay poquísimas personas en el mundo con las que se pueda tener una verdadera relación con toda la pasión que necesita un PAS. Tal vez dos PAS si pudieran pero todo lo demás sería mera adaptación pero no plenitud ni virtud.
    Alain Aaron habla del 20% de la población mundial. Pero eso son casi 1500 millones de seres humanos. Si así fuera, el mundo sería totalmente diferente. Por mi experiencia personal dentro de lo limitada que puede ser en un único ser humano, sólo el 5% son realmente PAS. Los demás son personas que sienten algo pero no profundizan. Que hacen los test y se identifican por la emotividad pero que nada tiene que ver con ser un verdadero PAS.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Gracias, Juan, por su aporte y su visión. Un abrazo.

  4. Ana
    Reply

    Hola… excelente artículo y reflexión. Muchas gracias Karina, llega en la momento oportuno!

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Ana, muchas gracias por tu feedback. Un abrazo.

  5. Arielle Martinez Vannier
    Reply

    Me llego al «buen momento».
    Toca ahora el ser consciente de mi intolerancia; eso tb al nivel laboral!
    Que complicado y que dificil el no caer en la trampa de: » Mon Dieu les gens travaillent de plus en plus mal»…
    Merci pour cet article.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Un beso, Arielle. Tranquila, yo también tengo mis momentos – cuanto más cansada estoy, mayor el ‘peligro’ de no estar atento a los juicios y la crítica. ¡Todos aprendiendo!

Leave a Reply

Your email address will not be published.