La alta sensibilidad y el manejo del estrés, 10 consejos
Una de las características básicas del rasgo de la Alta Sensibilidad es la enorme cantidad de información sensorial y de estímulos que la persona altamente sensible (PAS) va recibiendo. Según dónde nos encontremos y con quién, esto puede sentirse como un verdadero bombardeo de ruidos, movimientos, aromas, imágenes y emociones que cuesta gestionar. Bombardeos de este tipo generan estrés.
Un día completo de trabajo, agenda a tope, niños, familia, amigos, cuidar a otra persona… todo esto también genera estrés. Tenemos la tendencia a querer abarcarlo todo, y rara vez se nos ocurre decir “no” cuando alguien nos pide algo. Incluso nos puede costar apagar el móvil, porque nunca sabemos si alguien nos necesitará o si habrá alguna emergencia. (¿Conoces esa sensación de culpa al no estar disponible 24/7?)
Un poco de estrés es bueno, incluso sano, porque nos activa, nos ayuda a ser creativos y a salir de la zona de confort. Para una PAS, un factor clave es el tiempo. Si hay suficiente tiempo para acabar satisfactoriamente las tareas, alcanzar los objetivos y descansar las ocho horas (como ideal), es decir, cuando el tiempo disponible corresponde con la cantidad y el peso de las demandas, vamos bien y no habrá problema. Pero…
Estrés y PAS: un mundo que no siempre nos entiende
Suelo decir que este mundo, la sociedad en la que vivimos y participamos, está hecho por y para no-PAS. Esto tiene su lógica: los no-PAS son la gran mayoría. Sin embargo, esto se convierte en un problema cuando hablamos de la gestión del tiempo.
Como sabes, uno de los pilares de nuestro bello rasgo es la profundidad: damos vueltas y vueltas a los temas, buscamos la (casi) perfección, y eso requiere tiempo. Generalmente más tiempo del que el entorno nos concede.
Somos como somos, y esa profundidad forma parte de nuestro ser. Por otro lado, está claro que no podemos cambiar el entorno ni la sociedad en la que vivimos. Y tampoco conviene estresarnos más de lo necesario, ya que un exceso de estrés mantenido puede enfermarte.
Menos mal que existen pequeños trucos, herramientas si quieres, que pueden ayudarte a cuidar mejor de tu espacio personal y energético (tus fuerzas) y, así, prevenir que los niveles de estrés lleguen a dañarte. Eso sí: depende de ti elegir las estrategias que más te gusten e implementarlas.
Consejos prácticos para reducir el estrés en personas altamente sensibles
- Aprende a reconocer los síntomas del estrés
Las señales de alarma pueden ser sensación de inquietud e irritabilidad, la cabeza “llena” y sin espacio para más, aumento de la sensibilidad sensorial, visión borrosa, dolor de cabeza o tensión muscular.
- Muévete: cuerpo en acción, mente en calma
El movimiento corporal es la mejor manera de vaciar la mente. Al movernos, liberamos endorfinas que generan bienestar y felicidad, ayudando a reducir las hormonas del estrés. Ya sabes: mens sana in corpore sano es un gran remedio contra la tensión y el agotamiento.
- Contacta con la naturaleza para recargar energía
Y si puedes moverte en un entorno natural, mejor aún. Las PAS tenemos una sensibilidad especial para árboles, montañas y mar. Si vives en la ciudad, busca un parque cercano; si vives en el campo, disfrútalo conscientemente. Activa tus sentidos: escucha el canto de un pájaro, contempla la forma de un árbol, observa los colores, huele, abraza un tronco o siente la textura de una hoja entre tus dedos.
- Regálate tiempo para ti
Aunque parezca imposible, empieza con cinco minutos diarios para desconectar. Este pequeño regalo te hará más eficaz y terminarás las tareas en menos tiempo.
- Aprende a decir “no” y libera obligaciones innecesarias
Superar el miedo a no gustar y dejar de decir “sí” a todo es cuestión de supervivencia. Recuerda las palabras de Brené Brown: “Eres suficiente”. Antes de aceptar una invitación o petición, revisa qué sientes: si te ilusiona, acepta; si no, atrévete a rechazarlo.
- Cuida tu alimentación y tu descanso
Como PAS, quizá te reconozcas en eso de comer cualquier cosa rápida o incluso saltarte comidas. Sin embargo, preparar un plato con atención y cariño puede ser un ejercicio maravilloso de desconexión. Igual de importante es respetar tus horas de sueño: mientras dormimos, vaciamos la mente y recargamos energía.
- Escribe en tu diario para ordenar pensamientos
Antes de dormir, anota reflexiones sobre tu día: lo que te dio alegría, lo que te molestó, lo que hiciste bien y lo que podrías mejorar. También aquello por lo que sientes gratitud. Escribir ayuda a vaciar la mente y ganar perspectiva.
- Ordena tu entorno para ganar claridad mental
Ordenar tu casa o tu mesa de trabajo también ordena tu mente. Regalar, reciclar o tirar lo innecesario y limpiar espacios despeja tu interior. Prueba y observa cómo una limpieza externa también trae calma interna.
- Suelta el control y aprende a delegar
El control es un gran generador de estrés, y como PAS tendemos al perfeccionismo. Nuestra empatía puede ayudarnos a decidir qué delegar, a quién y cuándo. Soltar el control da miedo, pero recuerda: hacer menos es fundamental para reducir el estrés.
- Respira y medita con consciencia
Meditar no tiene por qué ser complicado. Puede ser observar tu respiración, escuchar música con plena atención o repetir una frase que te inspire calma. Pequeños momentos de conexión interior, practicados con regularidad, son una poderosa herramienta contra el estrés.
Estrés y Alta Sensibilidad: menos es más
No debe ser el estrés quien determine el ritmo de tu vida, sino tú. Tú mandas en tu vida. Solo tú sabes qué necesitas para estar bien y en equilibrio. La calidad de tu vida depende de tu actitud, y todos sabemos que hay mucha verdad en esta frase: “Menos es más”.
Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.
Cada recuerdo guarda una enseñanza.
En mi nuevo libro, Tu historia de vida, te acompaño a mirar tu pasado con ternura, a ordenar tus emociones y a encontrar el hilo invisible que une tus experiencias con tu crecimiento.
Nada en tu camino fue casualidad: todo te trajo hasta aquí.
5 Comments
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María
Hola!!🤗Que tal estás?
Muchísimas gracias por toda la información. Ya llevo tiempo intentando aplicar esas pautas en mi día a día.
Me pongo en contacto contigo porque me encuentro en una situación, actualmente, que no sé bien gestionar desde mi condición de PAS.
Durante 4 años he sufrido depresión y ansiedad , he estado con tratamiento psicológico y ahora mismo lo continúo con mi psiquiatra quien me dijo que tenía «hipersensibilidad» aunque no es partidario de la terminología «PAS».
El problema en sí viene de la relación que tengo con mis padres y familiares, como bien sabes los PAS somos personas que vamos a un ritmo distinto y lo vivimos todo con mucha profundidad, debido a lo controladores que son y conservadores ( a veces) juzgan constantemente mi forma de ver el mundo y procesarlo todo.
Cuando estoy con ellos en casa o cuando simplemente mantenemos una llamada telefónica mis niveles de ansiedad y estrés se disparan ( en cada estoy todo el día estresada y con la cabeza bloqueada). En esas situaciones no sé gestionar mis emociones y la mayor parte de las veces siento un profundo dolor en el pecho , asfixia y ganas de llorar. Cuando estoy así tiendo a recurrir a las artes (pintar, escribir, cantar, componer, etc) pero dado que ellos consideran que eso es una pérdida de tiempo únicamente consigo empeorar la situación.
Mi psiquiatra me ha dicho que debido a mi hipersensibilidad el entorno familiar en el que me encuentro me es totalmente contraprudence, pero tengo 24 años, soy estudiante y no trabajo, dependo de ellos económicamente y no me queda otra que aguantar.
Él siempre me suele decir que intente relativizarlo todo y pensar de forma más analítica, en vez de hacerlo a través de la sensibilidad, aunque me cueste.
Si no es mucha molestia….¿podrías darme algunas pautas o consejos, desde la perspectiva de un PAS , para sobrellevar estas situaciones de una mejor forma?
Muchísimas graciaaas y perdona las molestias!
Espero que lleves bien la cuarentena❤️
Karina Zegers de Beijl
Estimada María,
Muchas gracias por tu mensaje, por compartir. Hay muchas cosas, temas, en tu mensaje y no puedo entrar en ellos de manera profunda. En primer lugar, no soy experta en ansiedad y depresión, y en ese sentido me alegro mucho de que estés en manos de alguien que entiende bien de estas cosas. En segundo lugar, la alta sensibilidad es un rasgo, es algo muy común y es genético. Uno (o ambos) de tus padres también lo es. Luego, la ‘hipersensibilidad’ es otra cosa y para nada es el ‘rasgo’. Una persona altamente sensible puede pasar por estados de ‘hipersensibilidad’ cuando, por ejemplo, está viviendo momentos de mucho estrés, pero no es un estado permanente. Una vez que consiga eliminar los estresores, calmando la sobreactivación, la PAS vuelve a un estado normal, de más sensibilidad que la mayoría de la gente, pero -en el fondo- muy normal.
La relación por tus padres, por lo que cuentas, te produce mucho estrés. Hay algo allí que tu sola sabrás encontrar e investigar. Puede ser que tu dependencia económica te genera cierta culpabilidad que, automáticamente, te hace saltar en una actitud defensiva que te genera estrés (y te hace ‘hiper’-sensible). Si eres PAS (porque esto no lo sé) puede ser que tu gran sentido de responsabilidad (es algo que vemos en much@s PAS) hace que quieres ser una buena hija y no defraudar a tus padres (aparte de la dependencia económica) pero con 24 años una persona necesita poder sentirse libre y dueña de la propia vida… o sea, allí hay material para un conflicto interior muy serio.
Lo que te aconsejaría es (si eres PAS) profundizar mucho en el rasgo para entenderlo bien, y para entender de que manera te afecta a ti. Realmente tendría que ser un trabajo de autoconocimiento y un repaso de tu infancia a través de las gafas de una PAS.
Espero que esto te haya resultado útil y que el confinamiento te resulta llevadero.
Un abrazo lleno de ánimo, Karina.
Cristina
Muchusimas gracias por este artículo. Cuanto bien me ha hecho leerlo… He comenzado hace nada a reconocer síntomas y poco a poco voy tomando el control y el ritmo de mi vida… Tus palabras me han hecho entenderme mejor y no sentirme un bicho raro.
Me guardaré esta entrada para volver a ella cuando me pierda un poco.
TeresaBT
Hola Karina,
Necesitaba releer este artículo. Llevo días muy estresada por el tiempo, porque me encuentro muy muy cansada, dolor de cabeza, muscular, nauseas, ganas de llorar… Supongo que al final es un cúmulo de cosas y «el tiempo» hace que afloren con malestar físico…y psíquico.
Estoy más susceptible de lo normal, que ya es un decir.
Voy a -obligarme- a desconectar las tardes que pueda, que esté sola, porque ya es por salud.
Y lo aprender a decir «no» como me cuesta todavía! Y la comida, abro la nevera y sobrevivo a base de yogures, fruta, huevos… rápido y encima de pie.
Por eso te digo necesitaba releer este artículo como a los niños que les recuerdan que tienen que hacer sus deberes.
Una abrazo Karina (te escribo desde el trabajo, a escondidas).
Sigo publicando esas fotos tan bonitas, la magia de la naturaleza.
Karina Zegers de Beijl
Gracias, Teresa, por tu feedback. ¡Animo! Un beso.