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Verdades y mitos sobre las PAS

Una introducción necesaria

Mis queridas almas sensibles: muchos de vosotros sabéis que llevo desde el año 2005 trabajando en la divulgación del rasgo de la alta sensibilidad. Lo hago de manera seria y rigurosa, siempre basándome en el trabajo de mi querida Dra. Elaine Aron, la investigadora estadounidense que, en los años noventa del pasado siglo, acuñó nuestro bello rasgo, llegando a definirlo mediante test, escalas y su caracterización exacta a través de los bien conocidos “cuatro pilares” o D.O.E.S.

Elaine y yo nos consideramos amigas, y siempre que tengo una duda hablamos. Como podéis imaginar, esto me proporciona mucha seguridad.

Además de seguirle a ella, también presto mucha atención al trabajo del Dr. Michael Pluess y de otros investigadores que, directa o indirectamente, colaboran con Elaine.

Os cuento todo esto para dejar claro desde dónde hablo cuando me refiero a las verdades y mitos que circulan en redes y publicaciones sobre este tema.

 

Por qué hablar de mitos

Hoy quiero hablaros de los mitos porque algunos son viejos y persistentes, mientras que otros son más recientes y están ganando fuerza. Hablar de ellos es necesario: la información incompleta o errónea genera confusión.

Para alguien que lucha con su lado sensible, no hay mejor “medicina” que conocer, comprender y abrazar el rasgo. Y para poder sacar el máximo provecho de esa medicina –su aplicación en el autoconocimiento y la aceptación de nuestra sensibilidad– es imprescindible que el conocimiento sea el correcto.

Comencemos, pues. De entre los muchos mitos que circulan, he seleccionado los 7 más importantes y persistentes.

 

Mito 1: Las PAS son personas débiles e histéricas

Este mito aparece con mucha frecuencia. Creo que tiene dos posibles orígenes: uno exterior y otro interior.

  • El origen exterior suele ser un juicio de personas no-PAS poco sensibles o poco empáticas, que nos perciben como llorones y quejicas (por favor, hagamos lo posible por sanar esa imagen si es que la transmitimos).
  • El origen interior es más serio y profundo. Es fruto del propio juicio que una PAS puede tener de sí misma.

Me explico: si alguien que nace con el rasgo –recordemos que es genético– recibe en su infancia comentarios como:
“hay que ser más fuerte”,
“no llores, no es para tanto”,
“los chicos no lloran”,
“te comportas como un cobarde, hay que tener más cojones”,
“esto no apesta, te lo imaginas”,
“esto no ha pasado, tienes una fantasía enfermiza”,
y un largo etcétera…

entonces es normal que ese niño o esa niña reciba el mensaje de que ser sensible es un defecto. Aprende que, para ser aceptado, tiene que mostrarse duro, insensible, incluso egoísta.

Así comienza a desarrollar máscaras de un personaje “fuerte”, suprimiendo su verdadera esencia y traicionándose a sí mismo/a para ser aceptado. Esa persona, con toda su sensibilidad reprimida, puede llegar a condenar con extrema vehemencia todo lo relacionado con el rasgo, para no tener que reconocer que es “uno de esos débiles histéricos, fantasiosos que siempre lloran y se quejan”.

Que quede claro: las PAS somos extremadamente fuertes. ¡Ya me dirás! Para soportar este mundo tal como es, hay que serlo. Pero nuestras fuerzas son distintas, y son maravillosas.

Menos mal que existen personas sensibles que, muchas veces luchando desde las barricadas del alma, defienden valores como la bondad, la belleza, la verdad y la justicia.

 

Mito 2: Las PAS son ángeles

Otro mito persistente. Somos personas que nacemos con un rasgo, y seguramente heredamos otros. Luego atravesamos la infancia, donde aprendemos muchas cosas, entre ellas cómo debemos comportarnos (recordad el mito 1).

Los niños imitan a sus padres en todo: cómo se relacionan entre sí, cómo interactúan con el mundo, qué piensan, si son agresivos, violentos o pacíficos, si leen, qué música escuchan, si critican y cómo lo hacen…

Después, cada uno vive sus propias experiencias, que se suman a lo aprendido en casa y forman su bagaje personal y emocional.

También existen PAS con trastornos, y un trastorno suele pesar más que un rasgo. Por eso hay PAS de todo tipo y color. No todas son buenas personas, no todas desean ayudar o contribuir a un mundo mejor. Podéis creerme: he acompañado a cientos y cientos de PAS, y he visto de todo.

 

Mito 3: Las PAS son introvertidas y tímidas

Un mito clásico. De hecho, fue este mito el que llevó a Elaine Aron a investigar el rasgo.

Como psicóloga junguiana, inicialmente pensaba que investigaba la introversión. Pero pronto se dio cuenta de que también existen personas extrovertidas con las mismas características que las introvertidas: reflexivas, emocionales, empáticas, con tendencia a la sobreestimulación y con gran sensibilidad para captar sutilezas sensoriales.

Hoy sabemos que un 30 % de las PAS son extrovertidas.

También sabemos que la timidez a menudo se confunde con el tiempo que necesita una PAS para valorar una situación nueva antes de acercarse a personas desconocidas, por ejemplo.

 

Mito 4: Un hombre no puede ser PAS

Un mito que ha hecho, y sigue haciendo, mucho daño a los varones PAS.

Mientras que en las mujeres la sensibilidad ha sido aceptada y tolerada –hasta cierto punto–, en los hombres ha estado mal vista, juzgada como algo “femenino”, con las dolorosas consecuencias que eso conlleva.

Señores, tranquilos: hay tantos hombres como mujeres con este rasgo. El hecho de que hablemos de las PAS (por la P de “personas”, que en español es femenino) no ayuda, lo sé.

 

Mito 5: La alta sensibilidad es un trastorno

Si partimos de la premisa de que un rasgo es algo común y un trastorno es algo raro, está claro que hablamos de un rasgo.

La alta sensibilidad está presente en aproximadamente una de cada cinco personas. En cambio, un trastorno afecta a una minoría mucho menor: cuatro o cinco de cada cien, o incluso menos.

De cada cien personas, unas veinte son PAS. El Dr. Michael Pluess incluso habla de un 25 %.

Podéis leer más sobre este tema en mi artículo: ¿Cómo distinguir entre el rasgo de la alta sensibilidad y un trastorno?

 

Mito 6: Ser PAS es lo mismo que tener altas capacidades

Este mito está en auge, quizá porque cada vez se habla más de las altas capacidades. Ojalá se hablara tanto sobre la alta sensibilidad.

Es un tema que genera confusión y hace falta más investigación. Hasta ahora, sin embargo, la mayoría coincidimos en que son dos rasgos distintos que pueden solaparse, pero que no son lo mismo.

De los cientos de PAS que he acompañado, tengo claro que no todas tienen altas capacidades. Sí es cierto que muchas, por la enorme cantidad de información que reciben, desarrollan una mirada diferente, original, creativa. Pero eso no equivale a ser superdotado.

A la inversa, tampoco todas las personas con altas capacidades son PAS, aunque sí parecen compartir una sensibilidad sensorial elevada.

Cuando ambos rasgos coinciden, puede ser un cóctel poderoso y complejo de gestionar.

Por cierto, tanto Elaine Aron como mis colegas del ICHS (International Consultants for Highly Sensitive People) compartimos este mismo punto de vista: hace falta más investigación y quizá definiciones más precisas de cada rasgo.

 

Mito 7: Hay subtipos de PAS

Otro mito en auge: la idea de que existen subtipos de PAS.

Circulan varios conjuntos de supuestos subtipos, unos más curiosos que otros, ninguno avalado por investigaciones serias como las de Aron o Pluess.

Si los lees con atención, verás que en conjunto no hacen más que describir lo que ya definen los cuatro pilares del rasgo. Y recordemos: para calificar como PAS, una persona debe verse reflejada en los cuatro.

Que luego existan personas más o menos empáticas, más o menos emocionales, intelectuales, sensuales o carismáticas, dependerá de factores como la educación, el ambiente familiar, las creencias, las tradiciones… incluso –desde la mirada de la astrología– del momento de nacimiento.

No dejemos que estas etiquetas confundan. El riesgo es que, al querer rizar el rizo, perdamos claridad y seriedad científica. Y eso juega en contra de nuestro deseo de que el rasgo sea reconocido y respetado en ámbitos como la salud y la educación.

 

A modo de cierre

Hasta aquí con los mitos. Confieso que me he guardado muchas cosas: podríamos llenar un libro entero sobre este tema.

La descripción del rasgo es simple y clara. Cómo incide en cada persona es único, y menos mal que sea así. La diversidad dentro de un conjunto con características comunes es lo que nos convierte en un colectivo tan maravilloso e interesante, con tanto que ofrecer al mundo.

No olvidemos trabajarnos en todas las capas de nuestro Ser. El mundo, ahora más que nunca, necesita personas como tú: personas que luchan por valores, que preservan la humanidad que se ve amenazada desde tantos frentes.

¡A por ello! Confío en vosotros.

 

Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.

 

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6 Comments

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  1. ANA BELÉN
    Reply

    Hello,my name is Ana Belén . I´m a teacher in the primary school and I´m doing a research about it. Is there any book about resourses for teaching and working in class?
    Thank you.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      buenos días, Ana Belén, gracias por tu mensaje. No conozco información/investigación de este tipo. Podrías buscar en http://www.hsperson.com (la web de la dra Elaine Aron) o bien en http://www.sensitivityresearch.com. Y si buscas en google scolar, busca bajo las siglas SPS, que viene a ser el término científico. Un saludo.

  2. Joan
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    Hola! Hace poco que descubrí, o más bien puse nombre, a lo que he venido sintiendo y percibiendo durante toda mi vida, es decir, el hecho de ser PAS. Como psicólogo y además persona altamente sensible, doy fe de que el cuarto mito acerca de que un hombre no puede ser pas, para nosotros es terriblemente dañino, más aún cuando algunos compañeros de profesión rechazan el término PAS como rasgo de personalidad, argumentando que es muy fácil que buena parte de la sociedad se identifique con los 4 pilares que lo conforman. Personalmente, el hecho de poner un nombre a lo que siento y a la forma como vivo determinadas cosas me ha ayudado muchísimo a entenderme (no a justificarme) y afrontarlo todo de una manera más asertiva y serena. Mil gracias por todo este trabajo de divulgación, ánimo y a seguir adelante con él! Un abrazo.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Estimado Joan, gracias por tu feedback. Espero que hables Inglés ya que dentro de poco saldrá un nuevo documental dedicado exclusivamente al hombre con el rasgo de la alta sensibilidad: http://www.SensitiveMenRising.org. El director es Will Harper, el mismo que rodó Senstive, the untold story. Y en cuanto a la divulgación, ¡no paramos! Queda mucho trabajo por hacer.
      No sé dónde vives, pero a lo mejor te interesa asistir a nuestras jornadas los días 27/28 de mayo en Madrid. Quedan algunas plazas. http://www.asociacionpas.org.
      Un abrazo, Karina

  3. Gema
    Reply

    Una amiga psicóloga, al hablarle de las PAS, dice que lo conoce y que eso es lo que hace mucho se conoce por ser neurótico. Yo he buscado información sobre si pueden ser lo mismo y apenas encuentro. Le agradecería mucho que hablara sobre esto,pues a mi parecer, creo que puede ser otro mito sobre a Alta sensibilidad. Muchas gracias

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Gema, gracias por tu feedback. Me imagino que esa amiga tuya no entiende bien el rasgo. Tienes toda la razón, sería otro mito más. No hace falta ser PAS para ser neurótico. Un abrazo.

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