Blog

Altamente Sensible: el arte de decir no sin culpa

Tu madre te pide bajar al súper para comprarle algo (“es solo un momento”), tu amiga te pregunta si puede dejarte a sus niños porque tiene que hacer tal o cual cosa (“vuelvo enseguida”), tu marido te pide coserle ese botón de su camisa (“no te cuesta nada, ¿verdad?”), tu jefe te pide que llames a veinticinco clientes para comunicarles un tema muy importante (“ya verás, lo harás en un plis-plas”)… Y seguramente tienes tus propios ejemplos, y no pocos, porque el día a día está lleno de pequeñas situaciones como estas.

No es que no quieras ayudar. ¡Faltaría más! Al fin y al cabo, eres PAS, y como tal siempre estás dispuesto a echar un cable. Es más, probablemente ya te hayas dado cuenta de lo que otra persona necesita antes incluso de que ella misma lo tenga claro. No os cuento nada nuevo: los PAS somos salvadores natos.

En la mayoría de los casos no hay ningún problema en prestar ayuda, en echar una mano o hacerle un favor a alguien. Generalmente nos encanta hacer feliz a la otra persona. No obstante, seguramente te ha pasado alguna vez (o más de una) que has dicho sí aunque en el fondo no te sentías bien, porque en realidad te hubiera gustado decir que no. Y entonces no tardas en arrepentirte de haber accedido: te das cuenta de que tendrías que haberte negado porque estabas cansado, porque justamente habías planeado desaparecer con un buen libro, porque querías hacer una excursión… o por cualquier otro motivo.

 

¿Por qué cuesta tanto decir “no”?

Existen varios motivos que hacen que decirle “no” a alguien resulte tan difícil. Veamos algunos:

  • Quieres ayudar, y ayudar te sale de manera automática. Además, es lógico y natural: ayudar es una cualidad positiva.
  • En todos nosotros vive el deseo de ser vistos como personas simpáticas. Queremos gustar. Temes que, si dices no, ya no caerás bien, o escuchas esa vocecita que te dice que decir no es egoísta.
  • No te atreves porque temes que la otra persona se enfade, y tienes alergia a los conflictos.
  • A veces no sabes cómo formular un no y el sí se te escapa antes de que te des cuenta. Para no quedar mal, lo asumes y haces algo que no querías hacer.
  • Dices sí desde el respeto que sientes hacia la otra persona, porque entiendes que, por ser mayor, por ser tus padres, un profesor… simplemente se lo merece.
  • Decir sí es la opción más fácil. La experiencia te ha enseñado que decir no te hace sentir culpable. Y, siendo PAS, puede que incluso cuando logras decir no, luego te castigues a ti mismo, viéndote como una mala persona o un egoísta. La culpa pesa mucho.

Generalmente, uno o varios de estos motivos entran en juego cuando alguien te pide algo: tu tiempo, tu energía, tu colaboración, algún objeto, etc.

 

Por qué “decir no” a veces es necesario

Evidentemente, no hay que decir no a todas las peticiones. Al contrario: creo que conviene decir sí a la mayoría de las cosas que nos vamos encontrando en la vida. Pero el sí debe nacer de la libertad, debe ser una decisión consciente, sin estar condicionada por miedos, inseguridades o influencias externas.

Como PAS es sumamente importante conocer tus propios límites y respetarlos. Sé honesto con lo que sientes. Sé honesto con tus necesidades personales. A nadie le interesa un sí que después se acompaña de mala cara. Saber decir no, sin sentirte culpable, te hace libre.

¿Por qué es tan importante?

  • Genera respeto. Quien siempre dice sí a todo no suele ser visto como una persona simpática, sino como alguien amable, pero un poco ingenuo. La persona que sabe responder con claridad es valorada y respetada como alguien con opinión propia.
  • Te permite entregar lo mejor de ti. Es preferible decir menos veces sí, pero poder hacer las cosas con ganas y compromiso. Un trabajo bien hecho y terminado a tiempo te hará ver como alguien fiable.
  • Reduce el estrés. Decir sí a todo el mundo, intentando complacer a todos, consume muchísima energía, más de la que puedes regenerar. La consecuencia directa de ese desgaste es el estrés. Como PAS, no olvides recargar tus pilas a tiempo.

 

¿Cómo se dice “no”?

Esta es la pregunta clave. Si alguien te pide ayuda y contestas con un “bueno, no sé…”, probablemente generes confusión. Quizás tú pienses que has dicho no, pero en realidad has transmitido que aún no lo sabes, y la otra persona puede interpretar que lo harás.

Decir no de una manera educada, amable, calmada y clara puede parecer difícil, pero en el fondo no lo es tanto.

Dependerá de las circunstancias y de la petición, pero aquí tienes algunas fórmulas que pueden servirte de base. Recuerda una situación en la que dijiste sí cuando querías decir no, y prueba a adaptar una de estas frases. Luego, dilo en voz alta. No una vez, sino varias. Nota cómo te sientes al hacerlo. Practicar te dará seguridad y naturalidad cuando lo necesites.

  • “Anda, qué bien que hayas pensado en mí. Gracias, pero como en este momento no me va bien, te digo que no. No lo puedo hacer”.
  • “¡Me encanta la idea! Y qué pena que tengo poca experiencia en este campo. No lo puedo aceptar, porque me he prometido que solo quiero hacer cosas de las que estoy seguro de poder hacer bien”.
  • “Uf, no lo sé… me parece que hay un elemento que no es del 100% honrado. Pues no, no lo hago”.
  • “¡Qué pena! De verdad que me hubiera gustado ayudarte, pero no puedo. Tengo otros compromisos. Quizás la próxima vez haya más suerte”.
  • “Me pides mucho. ¿Podrías ser más específico en lo que necesitas? Así lo puedo valorar mejor”. (Llegar a un acuerdo claro es tan importante como dar una respuesta clara).

 

Y para terminar

Existe una solución intermedia para quienes, aun con fórmulas preparadas, siguen sintiendo que les cuesta decir no. Si te pasa que, por el motivo que sea, no sabes qué contestar, o necesitas más información o más tiempo, prueba con algo como:
“Entiendo lo que me pides y entiendo lo que necesitas, pero en este momento no puedo darte una respuesta. Necesito un poco de tiempo para pensarlo. ¿Me lo vuelves a preguntar la semana que viene?”
En la mayoría de los casos verás que no vuelven a pedirlo, porque mientras tanto han encontrado otra solución.

También habrá situaciones en las que no puedas decir no, como cuando formas parte de un equipo de trabajo que ha aceptado un encargo conjunto. En esos casos, lo importante es obtener y dar claridad sobre la parte que te corresponde. Determina tus límites y respétalos. No caigas en la trampa PAS de ofrecerte para hacer lo que le toca a otra persona. ¡Cada uno con lo suyo!

Muchas PAS —especialmente antes de conocer bien el rasgo y de haberse trabajado para encauzar sus puntos más difíciles— suelen tener problemas con decir no. A menudo se sienten culpables, aunque en realidad no hay culpa en absoluto. La propia inseguridad puede jugarles una mala pasada.

Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.

Otra cosita: Acabo de reactivar mi canal de YouTube; estaba un poquito olvidado. He añadido varios vídeos nuevos. Si te gustan, por favor, pon un like y suscríbete.

 
 Artículos relacionados:

12 Comments

Leave a Comment

  1. Cristina
    Reply

    Muchas gracias por tu artículo. Me viene como anillo al dedo. No puedo decir nunca No…Tengo unos amigos-maestros, que cuando me piden el apartamento de la playa -para los días que dura el curso- y luego me lo piden para estar allí de vacaciones (15 días, 30 días o más), no soy capaz de decirles No. He pensado incluso en venderlo pues no sé qué decirles….
    Muy agradecida 😘

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Cristina, gracias por tu feedback. Vaya, y es tu casa, ¿verdad? En el fondo es tan simple como decir: ‘No me va bien, tengo planes’. No hace falta decir ni ‘lo siento’ ni explicar los planes. Si te preguntan por los planes y te sientes presionada, podrías decir: ‘ya te contaré si los tengo claros’. En el fondo tu ‘plan’ es aprender a decir NO con contundencia, o sea, no cuentas ni mentiras… ¿Te vale, como sugerencia? Venga, inténtalo. Al principio te costará y posiblemente te sentirás culpable, pero mientras que vayas repitiendo el mensaje, mejor te saldrá. Poner límites te hará fuerte y te empoderará. Y encima te darás cuenta cuales son los amigos de verdad. ¡Animo y Felices Fiestas!

  2. Luis
    Reply

    Increible pero cierto. Aparece este mensaje cuando mas lo necesitaba. Gracias.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Un abrazo.

  3. sofia lorena
    Reply

    Me siento totalmente identificada, siempre me cuesta decir no, aunque luego voy con una sonrisa porque sé que la otra persona no tiene culpa de ser como soy. No estoy segura 100% si soy PAS, sigo investigando, aunque cada día estoy más segura, sino estaré en el límite, ya que me siento muy identificada.
    Muchas gracias Karina por todo, estoy muy agradecida por haberte encontrado.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Sofia, Gracias por tu feedback. Me imagino que ya has hecho el test y tendrás una idea de si eres PAS o no. No sé si conoces este artículo mío donde explico sobre el rasgo (http://devel.mallorca.us/la-alta-sensibilidad-que-es-y-que-no-es/) pero añado que, aunque un@ sea PAS, siempre somos mucho más que esto. Lo que sí está claro es que no existe algo como ser «un poco» PAS – lo eres (reconociéndote claramente en los 4 pilares) o no lo eres… Sigue investigando, y ya me contarás. Un abrazo, Karina

  4. Elena Lázaro
    Reply

    Muchísimas gracias por escribir estos artículos que hablan de temas importantes en nuestras vidas cotidianas. Estoy pasando por un momento de crisis y tal vez porque estoy floja, busco más y veo que me siento muy identificada con algunas características de las PAS, y me va muy bien sentirme comprendida. Aunque también entiendo que la primera que me tengo que comprender, aceptar y respetar soy yo. Y a partir de ahí podré poner límites mas contundentes para que en mi entorno los comprendan.
    Gracias Karina por seguir en este camino de acompañamiento, dando impulso a muchas personas que a veces nos cuesta encontrar nuestro lugar, respetarnos, cuidarnos… Un saludo

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Elena, gracias por tu comentario. Es cierto, cuanto más «floja» (recuerda que eres fuerte!), cuanto más estrés, más sensibles nos volvemos. Si puedes, mímate y cuídate, aunque sea con cositas aparentemente pequeñas. Te mando un abrazo lleno de ánimo.

  5. cosasdewala
    Reply

    Madre mía!!!. Llevo años luchando por aprender a decir NO, después de mi último ataque de ansiedad, decidí que debía aprender.
    Me cuesta taaaaanto trabajo, ya lo he conseguido en varias ocasiones pero he sentido culpa, mucha culpa, aún sabiendo que era lo mejor para mí.
    Y esa culpa un malestar que me deja OFF, esa necesidad obligada de cerrar los ojos y dormir, cargar pilas.
    Cuanto me gustaría encontrar un profesional o un grupo que me pudiera ayudar, vivo en Murcia, si sabéis de alguien, me encantaría.

  6. cosasdewala
    Reply

    Madre mía!!!. Llevo años luchando por aprender a decir NO, después de mi último ataque de ansiedad, decidí que debía aprender.
    Me cuesta taaaaanto trabajo, ya lo he conseguido en varias ocasiones pero he sentido culpa, mucha culpa, aún sabiendo que era lo mejor para mí.
    Y esa culpa un malestar que me deja OFF, esa necesidad obligada de cerrar los ojos y dormir, cargar pilas.
    Cuanto me gustaría encontrar un profesional o un grupo que me pudiera ayudar, vivo en Murcia, si sabéis de alguien, me encantaría.

  7. Anónimo
    Reply

    Es un blog magnifico, me encanta, me está ayudando a entenderme y aceptarme, que era lo que no hacía, siempre quería cambiar.
    Me siento muy identificada con lo que pone, me pilla en un momento de revolución interior, de haberme enfrentado a mis propios temores, a decir no muchas y a discutir con quien ha hecho falta, estoy supercontenta, gracias.

  8. Max Elmo
    Reply

    This is extremely useful. Saying NO is one of the hardest actions one can go for along the day

Leave a Reply

Your email address will not be published.