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El otoño y la sensibilidad: volver a fluir

Después del verano hemos vuelto al trabajo, a los estudios o a nuestras tareas de todo el año. Hemos pasado un periodo de descanso, de sol, de desconexión… un tiempo para renovar fuerzas y recargar el alma. Pero, por las llamadas y mensajes que recibo estos días, me doy cuenta de que ese volver a empezar no siempre es tan sencillo como parece.

A muchos nos cuesta. Quizás septiembre empezó bien, con ilusión y energía, pero poco a poco las ganas comienzan a desvanecerse. Las reservas se agotan, la motivación baja, y esa ligereza del verano deja paso a una sensación de pesadez, como si el cuerpo dijera “quiero”, pero la mente respondiera “no puedo”. Todo empieza a molestarnos un poco más: los ruidos, los olores, la falta de espacio —físico o emocional—. El sueño se altera, el cansancio se adelanta y, de nuevo, sentimos la sensibilidad a flor de piel.

 

El otoño y su sabiduría

Tal vez sea el momento de recordar los consejos de las abuelas: “en otoño hay que tomar vitaminas”. Y tenían razón, claro. Cuidar la alimentación es esencial, pero no lo es todo. El otoño no solo afecta al cuerpo: también influye en nuestro ritmo interior, en nuestro ánimo, en la forma en que sentimos y procesamos lo que vivimos. Es una estación que nos invita a mirar hacia dentro, a soltar lo que ya no necesitamos —igual que los árboles dejan caer sus hojas— para prepararnos para el invierno.

 

Movimiento para desbloquear cuerpo y alma

Una de las mejores formas de superar esta pesadez otoñal es el movimiento. Pero no me refiero al gimnasio ni a los entrenamientos forzados, sino al movimiento consciente, al que nos conecta con la naturaleza. Salir a caminar, montar en bici, pasear junto al mar o entre los árboles, respirar profundamente y sentir el aire fresco en la piel.

El movimiento rítmico, unido a una buena respiración, ayuda a desbloquear el cuerpo y a despejar la mente. Mientras disfrutamos del paisaje, el organismo empieza a producir endorfinas, las conocidas hormonas de la felicidad, que nos hacen sentir más ligeros, más alegres, más vivos.

Y, por cierto, reír también es un excelente ejercicio. 😊 La risa, junto con el movimiento y el contacto con la naturaleza, nos devuelve la conexión con lo simple y esencial.

 

Hacia un otoño más consciente y sereno

No olvides que el otoño puede ser una época preciosa si la vivimos desde el autocuidado y el equilibrio. Regálate tiempo, busca la belleza en los pequeños detalles: los colores cambiantes, el olor de la tierra húmeda, el silencio más profundo de los días que acortan. Y, si puedes, busca cada día un momento de movimiento al aire libre. No solo te ayudará a recuperar energía, sino también a reencontrarte contigo mismo.

 

Preparar el terreno interior

Cuando sientes ese peso silencioso de septiembre, cuando te das cuenta de que algo ha cambiado dentro, no lo veas como una debilidad sino como una señal.
El cuerpo te habla. La sensibilidad reclama cuidado.
Y el otoño —su brisa, su luz más dorada, sus hojas que caen— puede ser un aliado si le escuchas.

Antes de lanzarte a la actividad, respira. Date unos minutos de quietud. Pregunta: “¿Qué necesita mi cuerpo ahora mismo? ¿Y mi alma?”
Esa pausa es la puerta hacia cualquier movimiento que realmente te nutra.

 

Ejercicios para desbloquear cuerpo y mente

  1. Paseo consciente de 15-20 minutos
    Salida al aire libre, aunque sea por el barrio, el parque o la rambla.
  • Camina sin prisa, simplemente sintiendo cada paso.
  • Observa los colores del otoño, la luz, los sonidos.
  • Respira: inhala contando hasta 4, retén 1, exhala contando hasta 6. Repite 5 veces.
  • Si aparece un pensamiento o una emoción pesada, déjala pasar sin engancharte. Como nube en el cielo.

 

  1. Bicicleta o ritmo repetitivo
    Si puedes, sal en bici a ritmo medio durante al menos 30 minutos.
    Si no, utiliza un ejercicio físico que tenga un ritmo constante: caminar rápido, subir escaleras despacio, trotar suave.
    El objetivo no es exigirte velocidad, sino activar un ritmo armónico con tu respiración. Que tu cuerpo encuentre su propio pulso.

 

  1. Sesión de risa consciente / alegría
    Escoge un momento del día para ver algo que te haga reír: un vídeo, un meme, una anécdota graciosa compartida con alguien.
    Deja que la risa brote; no la controles ni la critiques.
    Observa qué cambia después: tu humor, tu nivel de tensión, tu energía.

 

  1. Dibujo o escritura emocional
    Al final del día, cuando estés más tranquilo/a, puedes hacer uno o los dos:
  • Dibuja algo del paseo: colores, sensaciones, lo que viste, lo que sentiste.
  • Escribe: “Hoy he sentido ___ (peso, cansancio, calma, luz, alegría…) porque necesito ___ (espacio, silencio, conexión, descanso…)”.
    Estas prácticas ayudan a que tu sensibilidad no se quede solo en la inercia, sino que tenga un cauce, una forma.

 

  1. Mini-ritual de cierre del día
    Antes de dormir, apaga pantallas al menos media hora.
    Toma unos minutos para respiraciones profundas.
    Puedes repetir:

“Me permito descansar.
Me permito soltar lo que no necesito.
Me permito despertar renovado/a mañana.”
Esto ayuda a cerrar el día con conciencia, no con agotamiento.

 

Para terminar…

El bloqueo otoñal no significa que algo esté mal contigo; significa que estás vivo/a y sensible. Que notas los cambios del mundo y del cuerpo. Que no todo puede ser siempre el mismo ritmo constante.

Permítete moverte, respirar, soltar. No todo tiene que ser espectacular; lo cotidiano y lo sencillo también son milagros.

Respira con el otoño, acompaña el cambio sin huir de él, y date el permiso de ser sensible, de necesitar calma, de regañarte de vez en cuando por querer demasiado… pero sobre todo de cuidarte.

Estás haciendo lo mejor que puedes. Y eso es suficiente.

 

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Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.

Otra cosita: Acabo de reactivar mi canal de YouTube; estaba un poquito olvidado. He añadido varios vídeos nuevos. Si te gustan, por favor, pon un like y suscríbete.

 

Foto de Kristian Seedorff en Unsplash

4 Comments

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  1. Pepa
    Reply

    Me siento deprimida y sin fuerzas , y no me apetece salir,sólo cuando tengo que hacer compras u otra cosa.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Pepa, gracias por tu feedback. Espero que esa sensación de depresión sea temporal y que pronto te sentirás más animada. Un abrazo.

  2. Anónimo
    Reply

    hace tiempo que descubrí que era altamente sensible, y solo hace unos meses he sentido los grandes beneficios de serlo. El descubrimiento me ha hecho avanzar interiormente de manera extraordinaria. Siento la espiritualidad de las personas que me rodean. Al principio no me lo creía, ya lo creo. Estoy en el buen camino de las PAS y confío en disfrutar mucho de esto. Un abrazo a las PAS.

  3. Lupe
    Reply

    Me he leido el libro de E.Aron. Te abre una nueva dimensión, si bien está escrito muy a la «americana» y le faltan más datos científicos.
    Saludos

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