PAS, enamorarse y la dependencia emocional
Ha empezado el bonito mes de marzo, el mes en el que —por lo menos en el hemisferio norte— se nota por todas partes que la primavera está a punto de comenzar. El aire parece más vivo, los rayos del sol cada día son más cálidos e intensos y, mires donde mires, hay más ligereza en las emociones y en las relaciones personales. El sol ha vencido a los días oscuros del invierno, y se nota.
Es también el mes en que mucha gente se enamora. Enamorarse tiene algo de expansión: de hacerte más grande y de incorporar a otro ser humano en tu campo energético. La naturaleza se expande, y las personas también. El sol, el aumento de las horas de luz y la temperatura nos invitan a abrirnos. Si cierras un momento los ojos y logras sentir esa emoción de estar enamorado, notarás esa sensación de expansión, ¿no es cierto?
Es maravilloso estar enamorado, creo que todos estamos de acuerdo. Pero si eres PAS, ese enamoramiento puede convertirse en un camino lleno de trampas. La mayoría de ellas están relacionadas con, precisamente, esa sensación de expansión.
Cuando amar se convierte en olvidarte de ti
Al expandirte, al hacerte más grande, tus antenas emocionales (¡la metáfora de las flechas de Cupido me parece absolutamente genial!) salen hacia afuera y se centran en el objeto de tu amor. Como PAS, es probable que te fijes mucho más en él o en ella que en ti mismo, en tus propias necesidades, y hagas lo que puedas para agradar a esa persona.
Cuando tu amorcito está feliz, tú también lo estás. Das tu tiempo, tu energía, tu corazón (a veces también tu bolsillo) y no paras de dar, mientras que posiblemente te olvidas de ti en el proceso.
Así puede suceder que pases un tiempo felizmente enamorado, nutriéndote del gozo y del bienestar de tu pareja. La imagen de esa persona feliz y contenta te da la sensación de que los dos tenéis algo muy especial. Cada vez estás más pendiente de él o de ella. Le observas para ver si está bien o si necesita algo, y cuando notas alguna carencia vuelas a aportarle lo que, según tú, necesita.
Te gusta mimarle, ¿verdad? Y si te hace saber, mediante un beso, una sonrisa, una caricia o una palabra, que te agradece el gesto, más feliz te sientes. Te demuestra que te quiere.
Cuando la rutina despierta dudas
Con el tiempo, la nueva relación se convierte en más rutinaria; es lo lógico cuando vais conociéndoos mejor. Mientras que tú, como PAS, sigues sacrificándote para mostrar tu amor, tu pareja quizás se acomoda y recibes menos gestos amorosos.
Estos gestos son muy importantes para ti, así que empiezas a esforzarte aún más. Y entonces aparecen los saboteadores.
Pensamientos como: “Antes me daba un beso cuando le traía el café, hoy no me lo ha dado. Igual ya no me quiere”, o “Se ha ido sin despedirse, ¿estará mosqueado conmigo?” son claros síntomas de que la duda y la inseguridad se han instalado en tu corazón. Poco a poco, sin darte cuenta, puedes llegar a crear una dependencia emocional.
La trampa de la dependencia emocional
La dependencia emocional es el resultado de permitir que tu felicidad dependa del bienestar de tu pareja. Igual no te gusta escuchar esto, pero mientras busques la felicidad fuera de ti —por ejemplo, en los gestos de la otra persona— nunca la vas a encontrar.
Y no solo eso: acabarás agotado y estresado. ¿Y tu pareja? Quizás no me creas, pero es muy probable que termine cansándose de ti y de tu continua atención. Se sentirá agobiada, se alejará y tú te quedarás sin pareja, con un enorme dolor, un vacío, un abismo en tu corazón.
Lo sé porque yo misma he estado allí. No una vez, sino varias. No lo entendía, porque según mi idea, hacía lo que “tocaba” hacer en una relación: sacrificarme por el otro.
Con el tiempo aprendí que la mejor manera de perder un amor es anularte a ti mismo, sacrificando tus intereses, tus amigos y tus valores. Solo si no renuncias a quien eres puedes amar desde la libertad.
Cuando te amoldas a las (imaginadas) necesidades de la otra persona, sacrificas tu ser y regalas tu identidad. Si entregas lo que tú eres, es lógico que te hagas dependiente.
Y ojo: no digo que no sea bueno compartir o mimar a tu amor. Lo que digo es que, si lo haces, sea porque te nace de verdad, no porque necesites agradar a cambio de gestos que reafirmen el amor de tu pareja.
Señales de que has caído en la dependencia
- Tus familiares y amigos empiezan a quejarse de que nunca tienes tiempo para ellos.
- Antes tenías hobbies propios; ahora solo compartes los de tu pareja.
- Sientes ansiedad y piensas cosas como: “Ya no me quiere” o “¿Habré hecho algo que no le ha gustado?”
- Detectas conductas en tu pareja que no te gustan, pero callas por miedo a generar un conflicto.
- Buscas excusas para justificar tu entrega y minimizar los defectos de la otra persona.
Qué hacer para superar la dependencia emocional
- Reconocer tus excusas y admitir que has caído en la trampa de la dependencia.
- Trabajar tu autoestima: puedes hacerlo por tu cuenta (hay muchos libros) o con la ayuda de un coach o terapeuta.
- Retomar amistades y hobbies que habías dejado de lado.
- Aprender a estar solo/a y disfrutar de tu compañía.
- Recordar que no eres víctima: eres dueño de tu vida y puedes elegir afrontarla de manera positiva y proactiva.
Recuerda
En una buena relación existe un equilibrio sano entre dar y recibir. Para lograrlo es fundamental que cada uno mantenga su identidad y no sacrifique amigos, familia o hobbies.
Compartir, sí —¡y mucho! —, pero sin sacrificarte. Da y comparte desde el amor verdadero, desde la libertad.
Artículos relacionados:
Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.
Otra cosita: Acabo de reactivar mi canal de YouTube; estaba un poquito olvidado. He añadido varios vídeos nuevos. Si te gustan, por favor, pon un like y suscríbete.
4 Comments
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Gabriela
Si lo fui totalmente.
Anónimo
Hola Karina, antes de todo muchísimas gracias por expandir tu conocimiento hacia nuestro conocimiento y por tu generosidad y cuidado al hacerlo.
Tengo una cuestión es la que espero puedas ayudarme. Actualmente he conocido a un chico con rasgos claramente PAS. Yo también lo soy y tenemos una gran conexión en el sentido emocional. ambos no hemos tenido suerte en las relaciones y al habernos encontrado todo parece demasiado fácil y fluido. El problema es que el aun no sabe que lo es,no sabe que es Pas, ni yo tampoco quiero imponerle dicha etiqueta. me explico: yo reconozco en la práctica de su día a día, en sus actos y pensamientos una persona altamente sensible, pero el no está familiarizado con estos términos y quiero ayudarle en su autoconocimiento. Me pregunto como hacer, pues creo que lo más sensato es que abra su mente hacia este blog, se vaya identificando y podamos comentar cosas juntos, pero no se si va a ser demasiado impactante y debería ser más sutil. Le noto estancado y con falta de una ayuda que creo que puedo y le quiero brindar. Gracias por tu trabajo, es maravilloso, y me gustaría adquirir tu libro para seguir mi propio camino de crecimiento personal.
Anónimo
Jesus, acost_jesus@hotmail.com,
Gracias Karina por fin pude entender la Dependencia, no la habia podido observar tan clara, aunque sabia que yo estaba sufriendo por ello, no entendia que actos la identificaban. Ahora entiendo que cuando las personas me sonrrien y me siento bien, es dependencia ya que esta dependiendo mi felicidad de sus gestos y no porque yo vida feliz, ya entiendo muchas cosas, cuando me afanaba por hacer feliz, cuando le digo a ella: si tu eres feliz yo soy feliz, cuando dejo mi vida y felicidad por tantas cosas y no por lo que me importa a mi. Cuando no soy feliz pensando en muchas preocupaciones y no me detengo hasta verlas resueltas, pero que no son de mi vida sino de las vidas de los demas, RAYOS! soy codependiente y hasta hoy puede verlo y es como si todos mis actos de dependencia aparecieran ante mi y los pudiera ver clara mente mis ojos por fin estan abiertos…. Gracias Dios por permitirmelo y Gracias Karina, estoy viendo muy claramente ahora.
Anónimo
Muchas gracias por este artículo. La verdad es que eso de sacrificarse por tu pareja y dejar de lado todo para entregarte a esa persona es debastador, recibas gestos de gratitud o no, porque al final vives para esa persona, no para ti.