Altamente Sensible y la búsqueda de aprobación
Cuando querer agradar nos desconecta de nosotros mismos
“¿Te pasa que te esfuerzas por caer bien, por ser amable, por no molestar… y aun así sientes que no te entienden o que no te valoran lo suficiente?”
Si te reconoces en esta pregunta, no estás solo. Es algo muy común entre las personas con alta sensibilidad (PAS). Nos duele profundamente el rechazo, la crítica o la indiferencia, y a menudo hacemos grandes esfuerzos para agradar, buscando aprobación y afecto en casi todos los ámbitos: en la familia, en el trabajo, con los amigos, incluso en el gimnasio o en las redes sociales.
El origen: cuando el amor parecía tener condiciones
Para comprender por qué nos ocurre esto, hay que volver la mirada hacia la infancia. Muchos de nosotros aprendimos —explícita o implícitamente— que el amor y la aceptación dependían de nuestro comportamiento. Nos elogiaban cuando éramos “buenos”, cuando ayudábamos, cuando no dábamos problemas. Pero si expresábamos enfado, tristeza o necesidad, podíamos sentir rechazo o incomodidad en los adultos. Así fuimos aprendiendo a adaptarnos, a anticipar lo que el otro esperaba de nosotros, a disimular lo que realmente sentíamos.
Con el tiempo, esta estrategia —que de niños fue una forma de sobrevivir emocionalmente— se convierte en una carga: vivimos más pendientes de las reacciones ajenas que de nuestras propias necesidades. Buscamos la aprobación fuera, cuando en realidad lo que necesitamos es reencontrar dentro la seguridad de ser quien somos.
Compararse: el camino más corto hacia la inseguridad
Las PAS tenemos una mente muy activa, reflexiva, analítica. Observamos, comparamos, analizamos. Y en ese ejercicio constante, sin darnos cuenta, podemos caer en la trampa de medirnos con los demás: su éxito, su capacidad de socializar, su energía, su seguridad. Nos decimos: “¿Por qué yo no soy así?” o “¿Por qué me cuesta tanto?”.
Pero compararse es un camino sin salida. Cada persona tiene su ritmo, su historia, su nivel de energía. Como PAS, funcionamos con una sensibilidad más alta, lo cual implica más percepción, más procesamiento y, por tanto, más cansancio emocional. No somos “menos” por necesitar más descanso o más silencio. Somos diferentes, y esa diferencia es, precisamente, nuestra riqueza.
El miedo a no ser suficientes
Detrás de la búsqueda de aprobación suele esconderse un miedo profundo: el miedo a no ser suficiente, a no merecer amor si no complacemos, si no rendimos, si no brillamos. Este miedo puede tener muchas voces:
- “No quiero que piensen que soy débil.”
- “No quiero decepcionarlos.”
- “No quiero que se enfaden conmigo.”
Pero complacer a todos es imposible. Intentarlo nos lleva al agotamiento y, lo que es peor, a desconectarnos de nuestra autenticidad. Vivir para gustar es vivir a medias.
El punto de inflexión: comprender y sanar
El cambio empieza cuando comprendemos que no tenemos que ganarnos el cariño ni la aceptación de nadie. No necesitamos demostrar nuestro valor: lo tenemos por el simple hecho de existir.
Reconocer nuestra tendencia a buscar aprobación no es motivo de culpa; es un gesto de madurez. Significa que estamos listos para aprender una nueva forma de relacionarnos: desde la honestidad y el respeto hacia nosotros mismos.
Practicar la autoaceptación implica mirarnos con ternura, incluso cuando sentimos miedo o inseguridad. Y sí, requiere práctica. Pero cada vez que elegimos actuar desde lo que sentimos en lugar de desde lo que “deberíamos” hacer, estamos sanando algo muy profundo.
El valor de una PAS auténtica
Cuando una persona altamente sensible deja de buscar validación externa y empieza a confiar en su percepción, su intuición y su compasión, algo hermoso ocurre: se convierte en una fuerza transformadora.
Una PAS en equilibrio es una presencia que inspira calma, comprensión y profundidad. Es alguien capaz de escuchar sin juzgar, de conectar con lo esencial, de aportar belleza, empatía y conciencia a su entorno.
El mundo necesita esa sensibilidad. Pero no la versión complaciente, agotada y culpable, sino la versión libre, genuina, amorosa.
Un pequeño ejercicio de reconexión
- Observa tus “sí” automáticos.
Durante unos días, toma nota de las veces que dices “sí” cuando en realidad quisieras decir “no”. Pregúntate: ¿qué temo perder si digo lo que realmente pienso? - Recuerda tus logros.
Haz una lista de momentos en los que actuaste fiel a ti mismo, aunque no todos lo comprendieran. ¿Cómo te sentiste después? - Práctica el “no” con amor.
Elige una situación pequeña —algo cotidiano— y prueba a negarte de forma amable, sin justificarte demasiado. Respira, siente tu cuerpo y observa que el mundo no se derrumba. - Repite cada mañana:
“Soy suficiente. No necesito demostrar mi valor. Puedo elegir desde el amor, no desde el miedo.”
Un paso más: reconectar contigo
Si te resuena todo esto y sientes el deseo de conocerte más a fondo, de reconciliarte con tu historia y entender por qué reaccionas como reaccionas, quizá te interese mi nuevo libro, Tu historia de vida, que acaba de salir.
Es una invitación a mirar tu biografía con ternura y comprensión, a descubrir el hilo invisible que conecta tus experiencias, tus emociones y tus relaciones. A través de reflexiones y ejercicios prácticos, podrás transformar lo vivido en aprendizaje, claridad y gratitud.
Al investigar sobre la propia biografía, se hacen visibles los patrones antiguos inculcados por la educación y su influencia en la forma en que vivimos. Muchos de esos esquemas marcan nuestra manera de actuar durante buena parte de la vida, a veces incluso más allá de la madurez. Reconocer ese condicionamiento es dar el primer paso hacia la libertad interior: dejar de repetir lo aprendido y comenzar a vivir la vida que realmente nos corresponde, aquella que vinimos a realizar al nacer.
En resumen
Dejar de buscar aprobación no es volverse egoísta; es empezar a vivir desde la autenticidad.
Cuando una PAS se permite ser quien es, sin máscaras y sin miedo al juicio, su sensibilidad se convierte en luz: una guía para sí misma y un regalo para el mundo.
Artículos relacionados:
- PAS, deja de compararte
- Cuando dejas de compararte y empiezas a conectar
- Alta sensibilidad y la mente sobreactivada
- Tu historia de vida, mi nuevo libro
- PAS y la necesidad de límites

Cada recuerdo guarda una enseñanza.
En mi nuevo libro, Tu historia de vida, te acompaño a mirar tu pasado con ternura, a ordenar tus emociones y a encontrar el hilo invisible que une tus experiencias con tu crecimiento.
Nada en tu camino fue casualidad: todo te trajo hasta aquí.

Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.
Otra cosita: Acabo de reactivar mi canal de YouTube; estaba un poquito olvidado. He añadido varios vídeos nuevos. Si te gustan, por favor, pon un like y suscríbete.
imágen: Foto de Priscilla Du Preez
2 Comments
Leave a Comment
María Josefa Baena
Querida Karina, totalmente agotador y duro, pero maravilloso. Gracias! ☺️😘
Karina Zegers de Beijl
Querida Josefa, muchas gracias por tu feedback. Un abrazo.