PAS y cómo transformar el juicio en comprensión
Las Personas Altamente Sensibles solemos movernos entre los extremos del “me encanta” y “qué horror”. Juzgar es casi un reflejo, pero detrás de cada juicio se esconde una oportunidad de crecimiento. Cuando aprendemos a mirar con más comprensión, el juicio se transforma en discernimiento y la sombra se convierte en maestra.
¿Te mola, ser PAS?
¿Qué sentiste y pensaste al leer esta pregunta? ¿Se te abrió el corazón y sentiste un gran “sí”? ¿O te pasó lo contrario y notaste un gesto interior como si te encogieras, pensando algo como “esta mujer está loca”?
No es la primera vez que escribo sobre el tema de juzgar. Emitir un juicio de manera reactiva es algo que, como PAS, se nos da muy bien. Y, aunque evidentemente no hace falta ser altamente sensible para emitir un juicio, parece que los opuestos de “me gusta” y “no me gusta” se extreman mucho en nuestra manera de reaccionar al mundo.
Tenemos una tendencia a movernos entre lo blanco y lo negro, entre “me encanta” y “qué horror”. Nos sale de una manera casi visceral, y encontrar los matices requiere un esfuerzo.
La comodidad de lo afín
Es fácil emitir un “me gusta” al encontrarte con algo o alguien afín, y —seamos honestos— la comodidad es un atractivo casi irresistible. De hecho, es sumamente humano desear sentirte a gusto: buscar un entorno que te haga sentir bien, en el que puedas relajarte, o rodearte de personas que sienten y experimentan el mundo de manera similar a ti y conforme a tus creencias.
Muchos, tanto PAS como no-PAS, buscamos crecer como personas y desarrollarnos, identificando, sanando e integrando nuestra sombra (o el doble, como algunos la llaman).
Esta sombra se manifiesta de muchas maneras y tiene muchas caras. Quizás no lo habías pensado, pero el hecho de juzgar —tanto para mal como para bien— es una de sus manifestaciones.
Si una de las “tareas” de la sombra es evitar el desarrollo personal, ya la tenemos calada.
El juicio como obstáculo al desarrollo interior
Cualquier desarrollo requiere esfuerzo.
Vamos al colegio para aprender y desarrollar nuestro intelecto.
De la misma manera, la vida nos presenta conflictos para poder desarrollarnos anímicamente.
Podemos crecer intelectualmente y también como seres humanos.
Juzgar —que no es lo mismo que discernir— es un aspecto de un gran conflicto interior, un conflicto del alma.
Si queremos trabajar en nuestro desarrollo interior, conviene mirar nuestros juicios detenidamente.
La empatía: una llave para despertar
Las PAS tenemos una cualidad maravillosa: la empatía.
La empatía suele despertarse con facilidad en los casos de “me gusta”, pero necesita un trabajo consciente —o lo que podríamos llamar un despertar— en los casos contrarios.
No es difícil sentir empatía con alguien afín que está sufriendo.
Pero si se trata del sufrimiento de una persona “que no nos gusta”, esa empatía puede quedarse dormida.
Y es justamente en situaciones como estas cuando la vida nos presenta una maravillosa oportunidad para trabajar nuestra sombra.
¿De qué manera?
Un ejercicio para trabajar el juicio
- Busca en tu interior el motivo del rechazo que sientes.
¿Por qué esta situación o persona no resuena contigo? ¿Tiene que ver con alguna creencia? ¿Está relacionada con alguna experiencia? - Pregúntate si esa creencia se basa en un hecho real.
Por ejemplo: si no te gusta la lluvia, ¿esto quiere decir que la lluvia es mala? ¿Siempre es mala? ¿Puede ser buena?
Tal vez llegues a la conclusión de que no es ni buena ni mala, sino que tienes un recuerdo personal de haberte mojado y haber pasado frío.
O quizás tu madre siempre te ha dicho que la lluvia hace daño.
Busca, investiga, escucha tu interior e intenta encontrar el origen del juicio inicial. - Explora la emoción que acompaña el juicio.
También te aportará pistas. Pregúntate si se trata de algo subjetivo, fruto de una experiencia concreta, una creencia inculcada o un comentario de alguien que admirabas. - Vuelve a mirar el juicio inicial.
Es muy probable que, en lugar de seguir sintiendo de manera tajante, te sientas más comprensivo y puedas ver más matices.
Y si este es el caso, habrás dado un paso importante en la liberación de tu sombra.
Juzgar y discernir: dos caminos distintos
Al sentirte más comprensivo y haber llegado a distinguir matices, puedes dar un paso más.
Ser comprensivo no significa que tengas que abrazar algo que, en un principio, te produjo rechazo.
El hecho de encontrarte en una posición más suave te hará más tolerante y te permitirá buscar los argumentos que te ayuden a entender por qué una cosa resuena más contigo y otra no.
Estos argumentos te permitirán discernir desde la comprensión, lo cual es muy distinto a juzgar de manera visceral.
El papel de los medios y la importancia del discernimiento
Un apunte: la política y los medios juegan con nuestra tendencia al juicio.
Al fomentar los juicios en general, e intentar influenciarnos para que tomemos partido a favor de lo que ellos consideran “positivo”, es fácil que saltemos el proceso de discernimiento y nos quedemos solo con el juicio.
Esto nos lleva a una división peligrosa: el clásico “nosotros somos los buenos y ellos son los malos”.
El ejercicio que acabas de leer también puede servirte para analizar lo que lees en la prensa, escuchas en la televisión o ves en redes —también en las llamadas “alternativas”.
Hay mucho que reluce, pero no todo es oro.
Busquemos ser tolerantes y comprensivos; hay mucho, muchísimo en juego.
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La sensibilidad, lejos de limitarte, te puede proporcionar las alas que te permiten vivir tu vida plenamente.

Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.

Cada recuerdo guarda una enseñanza.
En mi nuevo libro, Tu historia de vida, te acompaño a mirar tu pasado con ternura, a ordenar tus emociones y a encontrar el hilo invisible que une tus experiencias con tu crecimiento.
Nada en tu camino fue casualidad: todo te trajo hasta aquí.
Otra cosita: Acabo de reactivar mi canal de YouTube; estaba un poquito olvidado. He añadido varios vídeos nuevos. Si te gustan, por favor, pon un like y suscríbete.