PAS y la necesidad del autoconocimiento
La seducción de las frases motivacionales
Cuando leo frases tipo «Acéptate cómo eres y las posibilidades serán infinitas», me invade una sensación extraña, una emoción doble que tiene que ver con, por un lado, el efecto de la seducción, y por otro, con la certeza de que no todo lo que reluce es oro y de que la realidad no es tan simple. La frase te quiere seducir con un atajo, pero, mis almas sensibles, los atajos no funcionan. Estas frases, pues, son muy bonitas y seductoras, pero en realidad son medias verdades, y las medias verdades no son verdades. En primer lugar, ¿cómo me voy a aceptar si en realidad no sé quién soy? Y, en segundo lugar, por mucho que me acepte, las posibilidades (¿cuáles?) no van a ser infinitas.
¿Qué es realmente la autoaceptación?
«Yo soy así y es lo que hay» no es autoaceptación, no es aceptarte cómo eres. Es echar las culpas fuera. Aceptarte cómo eres es algo necesario y esencial para cada ser humano e implica autoconocimiento. Poca cosa hay más difícil que conocerse en profundidad. Hay muy poca gente que realmente llega a saber quiénes son de verdad. Diría que casi es la tarea más difícil con la que la vida nos presenta. «Hombre, conócete a ti mismo» son las palabras tan conocidas como profundas inscritas en el pronaos del templo de Apolo en Delfos. Una advertencia en toda la regla y una invitación al ser humano que debería llevar en su consciencia cada día de su vida. ¿Quién eres y de dónde vienes? ¿Qué vienes a hacer? ¿Qué traes de otras vidas, de otros mundos? ¿Qué te queda por aprender? ¿Conoces tus sombras? ¿Haces algo para ser mejor persona?
El camino hacia adentro: honestidad y dolor
Mucho camino nos queda, seamos honestos. En lugar de mirarme a mí mismo cuando hay un conflicto y preguntarme por mi responsabilidad, por dónde y cómo he fallado yo, es mucho más fácil echar la culpa fuera, decir que no te entienden, que el mundo es cruel e hostil y que nada quieres saber de ello («Yo soy así y es lo que hay»). Ahora, si estás en este mundo, como estamos tú y yo, por algo será. Algo ha hecho que estemos y algo tenemos que ver en lo que está ocurriendo. Siempre. Pero no es fácil pensar sobre estas cosas, no es agradable y casi siempre conlleva algún dolor. ¿Hasta qué punto eres consciente de tu lado oscuro? ¿Realmente conoces tu sombra y has conseguido abrazarla? ¿Y tus traumas? Estoy de acuerdo, mirar estos temas de verdad y en profundidad no es algo fácil ni agradable… pero si no nos miramos, no podemos llegar a conocernos y todavía menos nos será posible aceptarnos. Por mucho que aspiremos a un mundo mejor, nunca lo será mientras sigamos ignorando que formamos parte del tejido extremadamente complejo de la sociedad en que vivimos. ¿Quién eres?
La matrioska del ser: capas infinitas de descubrimiento
Volvemos a la frase del primer párrafo. Hemos visto que probablemente vamos a necesitar una vida entera para descubrir quiénes somos. Me encanta utilizar la imagen de la matrioska para visualizar que, con cada cosa que aprendes sobre tu ser, te toca investigar una capa nueva, una faceta más. Con cada capa que descubras te vas acercando más al Ser divino que realmente eres… y francamente creo que, como mortal «ordinario y común», no nos es dado penetrar al núcleo esencial, aunque esto no tiene que ser un impedimento para intentarlo. Al mismo tiempo, tenemos claro que, mientras en el mundo material seamos «ordinarios y comunes», en realidad somos grandes, enormes, somos chispas divinas, somos microcosmos y portadores del macrocosmos a la vez.
Límites kármicos: talentos, posibilidades y responsabilidades
Entonces, como difícilmente vamos a poder saber en profundidad cómo somos y casi menos quiénes somos en realidad, nunca sabremos si las «posibilidades son infinitas». Y, de hecho, creo que no lo son. Nunca podrán serlo porque sería un peligro. Cada uno viene con un conjunto de talentos —unos nacieron con más talentos que otros— y también con limitaciones y (im)posibilidades kármicas. Las limitaciones, las facetas que no están en tus manos cambiar, las llamamos el karma del Padre, mientras que con el llamado karma del Hijo nos referimos a los parámetros que podemos y debemos cambiar si queremos evolucionar y crecer. No puedes cambiar tus padres, ni la familia en que naciste, pero sí puedes cambiar tu manera de relacionarte con el mundo.
Abrazando la sensibilidad: el caramelo de la verdad
La frase del principio, la entiendo. Y algo de verdad hay. Ahora, es bastante superficial y muchos se dejarán seducir por ella, comprando el caramelo en forma de algún libro o una terapia. Seguramente empezarás a descubrir facetas de tu ser y, en caso de ser PAS, aprenderás a abrazar el rasgo de la sensibilidad. Incluso llegarás a descubrir que, si se lleva y maneja bien, te aporta mucha ventaja. Al mismo tiempo, también te aportará mucha responsabilidad, algo que a lo mejor no te gusta tanto. Con suerte llegarás a ver alguna posibilidad nueva, alguna manera diferente para afrontar la vida y hacer las paces con ella. He dicho «alguna», y no diré «infinitas», porque «alguna» ya es mucho. Y quién sabe, quizás también llegues a entender por qué te ha tocado este rasgo en esta encarnación, y por qué lo hayas descubierto en un determinado momento de tu vida y no antes o después. Las casualidades no existen. Pues, ¿te imaginas llegar a entender cosas de tu vida o vidas pasadas, y el aumento de tu nivel de autoconocimiento? Ya que el autoconocimiento no abarca solamente esta vida, porque tiene que ver todo con tu Ser, y tu Ser nunca perece…
El laberinto del autodescubrimiento: maravilla y gratitud
Cuánto más profundices en el laberinto del autoconocimiento, más complicada te resultará la vida. En la medida en que consigas penetrar en el misterio de tu ser, más entenderás del misterio de la vida y de la creación. De cómo está todo conectado, de la importancia de trabajar por el mantenimiento del equilibrio en todos los sentidos, de reconocer la función del Bien y del Mal tanto en ti mismo como en el mundo en general. Emprender este viaje de autodescubrimiento te llevará a maravillarte, a asombrarte y a sentirte tan pequeño, aunque al mismo tiempo parte del todo. Emprender este viaje más que nada te inspira gratitud por algo tan inexpresablemente grandioso y profundo que se mueve gracias a las fuerzas creadoras del Amor.
Nos encontramos en este camino
Cada paso que das hacia tu interior no solo ilumina tu propia chispa divina, sino que enciende un poco más la luz en el mundo que compartimos. Recuerda, alma sensible, que no estás solo en esta danza de sombras y luces; el universo conspira a tu favor, susurrándote que cada capa que desentrañas es un regalo envuelto en misterio. Abraza el viaje con ternura, porque en el corazón de tu ser late el eco eterno del Amor que todo lo crea. Sigue caminando, querida PAS, y permite que la gratitud sea tu brújula. Tu luz, por pequeña que parezca, es indispensable. Juntos, tejemos el tapiz de lo divino.
Ejercicios para profundizar en el autoconocimiento
Para que este viaje no quede solo en palabras, te invito a practicar estos ejercicios suaves y personales. Dedícales un ratito cada día, con un cuaderno y un té calentito a mano. No hay prisa; el autoconocimiento es un abrazo lento al alma.
- El espejo de las sombras
Siéntate en un lugar tranquilo y cierra los ojos por unos minutos. Respira profundo tres veces. Luego, pregúntate: «¿Qué parte de mí he estado evitando mirar hoy? ¿Qué emoción o recuerdo duele, pero podría enseñarme algo?» Escribe lo que surja, sin juzgar. Termina abrazándote (literalmente, con los brazos) y di en voz baja: «Te veo, y te acepto tal como eres». Repite una vez al día durante una semana.
- La matrioska de tus talentos
Toma una hoja y dibuja tres círculos concéntricos, como las capas de una matrioska. En el círculo exterior, anota tres talentos que te hacen sentir vivo (quizás tu sensibilidad PAS te permite conectar profundamente con la gente). En el del medio, una limitación que te frustra, pero que podría transformarse con esfuerzo (karma del Hijo). En el centro, una pregunta abierta: «¿Qué chispa divina late aquí?» Reflexiona y, si quieres, comparte con alguien de confianza.
- Diálogo con el Ser eterno
Enciende una vela o una luz suave. Imagina una conversación con tu «yo de otras vidas»: «¿Qué traes de lecciones pasadas que me ayude hoy? ¿Qué posibilidad ‘alguna’ me regala esta encarnación?» Escribe el diálogo como si fuera una carta. Lee en voz alta al final, y nota cómo se expande tu pecho con gratitud. Hazlo una vez por semana, para nutrir esa conexión profunda.
Estos ejercicios son semillas; riega con paciencia y verás cómo brotan insights que cambian todo. ¿Listo para empezar? Te acompaño en silencio, con una sonrisa.
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Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.
Otra cosita: Acabo de reactivar mi canal de YouTube; estaba un poquito olvidado. He añadido varios vídeos nuevos. Si te gustan, por favor, pon un like y suscríbete.

Cada recuerdo guarda una enseñanza.
En mi nuevo libro, Tu historia de vida, te acompaño a mirar tu pasado con ternura, a ordenar tus emociones y a encontrar el hilo invisible que une tus experiencias con tu crecimiento.
Nada en tu camino fue casualidad: todo te trajo hasta aquí.
Foto: https://unsplash.com/es/@ba1kouras