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PAS y sentirse afectado por el clima

Meteosensibilidad y alta sensibilidad

La llamada meteosensibilidad no forma parte de las características estándar del rasgo de la alta sensibilidad. Sin embargo, he escuchado ya tantos comentarios de mis clientes y de otras PAS que se sienten afectados por el tiempo y por el cambio de estaciones, que he decidido dedicar unas palabras a este tema.

Se da el caso de que muchísimas personas altamente sensibles –yo incluida– se sienten afectadas, de una u otra manera, por los cambios del clima. Casi siempre aparecen reacciones como dolor de cabeza, nerviosismo o molestias en las articulaciones. Si pensamos en lo mucho que varían las horas de luz y las temperaturas a lo largo del año, tampoco resulta tan extraño.

Por supuesto, no solo las PAS experimentan sensaciones de este tipo. No hace falta ser altamente sensible para tener reacciones físicas o emocionales a los cambios de clima. Según parece, también se presentan de forma acusada en niños con hiperactividad y en personas con autismo.

 

El impacto de las estaciones

En los cambios estacionales, lo que más llama la atención es la diferencia en la luz solar: los días largos y luminosos del verano frente a los días más cortos y oscuros del invierno.

En verano solemos sentirnos más vivos y alegres. Queremos salir, estar al aire libre, reunirnos con amigos. En invierno, en cambio, nos sentimos más solitarios, más recogidos y orientados hacia nuestro interior.

Si miramos los datos de las investigaciones y lo que se publica en los medios sobre el efecto de las estaciones –aunque no hablen específicamente del rasgo de la alta sensibilidad–, encontramos aspectos muy interesantes.

Trastorno afectivo estacional (TAE)

Lo primero es que, según los estudios, no todo el mundo se ve afectado por la llamada meteosensibilidad. Se calcula que solo un 25 % de la población la experimenta. Curiosamente, recuerda que entre un 15 y un 20 % de la humanidad es PAS. Los porcentajes se parecen bastante.

Los investigadores también mencionan el trastorno afectivo estacional (TAE), también conocido como “tristeza de invierno”, una faceta de la meteosensibilidad. Este estado emocional suele aparecer a finales de otoño o principios de invierno. La persona que lo padece se siente mucho mejor al llegar el verano.

Se cree que el TAE está causado por la respuesta del cerebro a la disminución de la exposición a la luz natural, aunque seguramente también intervienen factores genéticos. Evidentemente, no es lo mismo sentirse más triste en invierno y añorar el sol, que sufrir un trastorno de este tipo o una depresión. Una depresión es una enfermedad; sentirse triste, en cambio, es una fase normal dentro del ritmo anímico de cada ser humano, cuyo estado emocional fluctúa entre periodos más alegres y otros más ensimismados.

 

La primavera y la astenia primaveral

En primavera ocurre algo curioso. A muchas PAS –igual que a un gran número de personas con elevada sensibilidad sensorial– les pasa algo que sorprende.

En teoría, con el aumento de las horas de luz, podríamos esperar que la gente se sintiera más alegre y activa. La publicidad nos lo vende así: imágenes de encuentros entre amigos, excursiones, actividades deportivas, risas y vitalidad. También es típica de la primavera la tradición de la limpieza profunda del hogar, una tarea que, como sabemos, exige bastante energía.

Decidí lanzar una encuesta en uno de los grandes grupos de PAS en Facebook para preguntar cómo vivían la primavera. Hubo muchas respuestas y también alguna sorpresa: la gran mayoría reconocía sufrir astenia primaveral. Es decir, se enfrentaban a síntomas como fatiga, somnolencia y falta de energía. Casi nadie se sentía eufórico con la llegada de la estación.

Sabemos que una de las características de la alta sensibilidad es la dificultad para gestionar los cambios. Puede que esta sea –al menos en parte– una explicación de por qué a la mayoría nos cuesta tanto adaptarnos al cambio estacional. Lo que sorprende es que sea precisamente la primavera la que exige mayor esfuerzo de adaptación. ¿Será posible que el cambio de hora al inicio de la primavera nos afecte más de lo que creemos?

 

El verano, el otoño y el invierno

El verano suele ser, en general, una estación mejor recibida que la primavera. Un porcentaje elevado de las PAS que participaron en la encuesta indicó que se sentía mucho mejor en días soleados que en días nublados.

El otoño también es una estación bastante bien valorada por la mayoría de las PAS. Sus colores, su atmósfera tranquila, su invitación a la introspección la convierten en un tiempo apreciado.

El invierno, en cambio, se lleva peor. Sobre todo por las bajas temperaturas –muchas PAS dicen ser especialmente frioleras– y por la escasez de horas de luz.

 

Cambios puntuales del tiempo

Aparte de los cambios estacionales, también nos afectan los cambios puntuales de tiempo: días soleados o nublados, lluvia, nieve, viento, tormentas, frío extremo o calor intenso.

El viento

El viento suele incomodar a muchas PAS. Vendavales, rachas de aire o calimas provocan intranquilidad emocional e incluso irritabilidad. Un viento fuerte, con su silbido continuo, con los árboles agitándose en el campo o con papeles volando en la ciudad, supone un exceso de información sensorial.

Posiblemente también nos afecte –aunque de forma inconsciente– la propia agitación atmosférica. Si eres maestra y trabajas con niños pequeños, habrás observado que los peques presentan un comportamiento más inquieto y alborotado en días de mucho viento.

Elaine Aron, en la película Sensitive y en su libro Psychotherapy for the Highly Sensitive Person, habla de la alta sensibilidad en animales. Si tienes mascotas, lo habrás notado: cambian su comportamiento cuando el tiempo cambia.

Yo he tenido varios gatos a lo largo de mi vida, y en los días de mucho viento –a veces incluso desde el día anterior– se volvían locos: corrían a toda velocidad por la casa, trepaban por las cortinas… Era como si, de repente, esos animales normalmente tranquilos se hubieran transformado en coches de carreras.

La lluvia

La lluvia también afecta a muchas PAS, aunque de maneras distintas. Para la mayoría tiene un efecto calmante; para unos pocos resulta entristecedora.

Algunos –como me ocurre a mí– sienten dolor de cabeza cuando va a nevar. Yo sé que “hay nieve en el aire” incluso un día antes. No hace falta que nieve en mi zona: basta con que lo haga en la montaña que está a unos veinte kilómetros de distancia. Es un dolor peculiar, más bien una presión en la nuca, y nunca falla.

Las tormentas eléctricas

Las tormentas eléctricas también se anuncian. No solo por ese olor característico que percibimos, sino también por algo en la luz: un cambio sutil en la intensidad o en el color.

Muchos PAS notan entonces una especie de dolor de cabeza –posiblemente relacionado con la presión atmosférica–, acompañado de nerviosismo y cierto malestar.

 

PAS y meteosensibilidad: un vínculo frecuente

Está claro que la mayoría de las PAS son sensibles al clima. Esto no significa que la meteosensibilidad forme parte de las características del rasgo, pero sí parece haber una coincidencia y un solapamiento notables.

En definitiva, dentro del gran grupo de personas altamente sensibles, la sensibilidad frente a los cambios estacionales y del tiempo cotidiano es algo bastante común.

 

Si quieres saber más sobre este tema. te puede interesar mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller que ya está en su 11a edición y que cuenta con una recomendación de nadie menos que la misma Dra. Elaine Aron. Puedes encontrar el libro en cada librería en las conocidas grandes plataformas.

 

 

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imagen: Timothy Eberly

15 Comments

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  1. Eva
    Reply

    Hola a todos.
    A mí me gustaría saber si hay más personas a las que el calor extremo del verano( vivo en Andalucia, con olas de calor permanentes.Mi coche marca 48 grados desde mediados de junio hasta finales de agosto cada tarde que lo cojo para ir al trabajo) les deprima.
    Me siento aturdida,desganada,desesperanzada y triste todo el tiempo.
    Veo a la gente a mi alrededor llevarlo bastante bien.
    Todos nos quejamos del calor,pero la gente ríe, sale a pasear, hace deporte,van a la piscina…..En fin,hacen vida normal.
    Y yo siento que estoy loca….me siento sola.
    Sólo quería saber si hay más gente que comparte mis sensaciones
    Gracias

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Eva, gracias por tu feedback. Aquí en Mallorca no llegamos a esos extremos. En verano siempre hace calor (este año no es que haya más calor pero el calor es más persistente) y cada año me estresa. Es más, ahora que me estoy haciendo más mayor, lo aguanto cada vez menos. Hago paseo y huerto hasta las 10:30 y luego ya no salgo hasta las 19h aprox. Pero si, cómo tu, tendría que salir con una temperatura tan elevada, seguramente que me marearía. O sea, te entiendo perfectamente y me sabe mal que tienes que pasar por esta experiencia. No sé, te podrías llevar ‘ice packs’? Los venden en la farmacia, pero creo que no son baratos… Te deseo mucho ánimo. Un abrazo.

  2. Mariam
    Reply

    Yo también e siento identificada, vivo en el norte de Girona y , aparte de sentir todo lo anterior, la tramontana me afecta especialmente, me siento aturdida, nerviosa y con taquicardia, gracias por éste espacio para expresarme y leer los comentarios porque no me siento sola, de verdad, gracias.

  3. Javi
    Reply

    Da igual la estación …en cuanto hay un cambio brusco atmosférico mi cuerpo se revuelve completamente .(viento,lluvia,tormenta etc) cuando pasa un tiempo el cuerpo se va aclimatando pero en cuanto cambia otra vez ( nerviosismo,cabeza aturdida,problemas digestivos,diarreas,tic nerviosos,dolores articulares,pulso un poco alto, ) en fin una alegría de cuerpo .. y eso me pasó de repente en cuanto tube un evento cardiovascular hace 13 años siempre me pasa esto y a veces parece que con el tiempo se hace más agresivo .
    Un saludo .

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Javi, gracias por tu feedback. Pasar por un evento cardiovascular es muy traumático, y los traumas suelen aumentar la sensibilidad. Incluso existe el llamado ‘trastorno postraumático’ qué por el aumento de la sensibilidad sensorial y la sensación de estar continuamente en un estado de estrés (el miedo de que el trauma se repite) a veces es confundido con el rasgo de la alta sensibilidad. El rasgo y el trauma pueden existir simultáneamente, pero la diferencia es que el rasgo, por ser genético, está presente desde el nacimiento (o incluso antes, si quieres), mientras que la sensibilidad como consecuencia del trauma, se despierta con el trauma, o sea, es de un momento posterior y no es genético. Un abrazo.

  4. Gisela
    Reply

    Totalmente de acuerdo, a mi lo que más me afecta es «La tramuntana» horrible el dolor de cabeza que me produce los días de viento. pero en cambio el otoño y el recogimiento que representa me encanta. La primavera aparte de la astenia he de lidiar con las alergias y me siento más cansada.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Gracias, Gisela, por tu feedback. Un abrazo.

  5. Juan
    Reply

    Yo lo noto mucho con el cambio horario de invierno. Me afecta la llegada del invierno pero el cambio de horas de luz es muy brusco y lo acentúa. Ya no me pilla por sorpresa, pero la diferencia con el verano y la mayor cantidad de luz tiene un efecto muy evidente.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Juan, gracias por tu feedback. Un abrazo.

  6. Bárbara
    Reply

    Explica a la perfección todo lo que me ocurre en los cambios de tiempo. La astenia primaveral, la tristeza y el dolor corporal en los días nublados, en los cambios de estaciones. Es increíble cómo podemos percibirlo. Ahora mismo me encuentro bastante fastidiada por estos cambios, vivo en Sevilla, y el tiempo cambia continuamente. Mi cuerpo y mi mente están agotados.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Hola Bárbara, gracias por tu feedback. Lamento que estos cambios te agoten tan profundamente. Quizás que, al conectarte lo más frecuentemente posible con la naturaleza y la calma, podrás recuperarte pronto. Te mando un abrazo.

  7. María Terán
    Reply

    Wow!!! Que fuerte es esto cada día confirmo que soy PAS y me da alivio me gusta mucho el medio frío, no soporto los días soleados hiperventilo mucho. Y si se siente cuando va a tronar y cuando va a llover pero gracias a Dios no he sentido ningún tipo de dolor, o almenos no he le he prestado mi atención. Primavera es linda pero es calor y el sol es terrible prefiero el otoño.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Gracias, María, por tu reacción. Un abrazo.

  8. Adriana
    Reply

    Me siento súper identificada. Me duele la cabeza cuando va a llover. Y cuando cae la lluvia se va el dolor y me da mucha calma.

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Gracias, Adriana, por tu feedback. Un abrazo.

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