Altamente Sensible y la gestión de Las Fiestas
El bombardeo de diciembre
Diciembre ya está aquí y, para muchos, pensar en “diciembre” es pensar en “fiestas”. En realidad, nos empujan a hacerlo desde el “Black Friday”, ese evento tan consumista y, muchas veces, engañoso. A partir de entonces, la presión social parece decirte que debes comprar regalos, comida y más cosas, sí o sí.
Si vives en una ciudad, si miras la televisión, si estás en redes o lees prensa, el bombardeo es continuo. Y, como PAS, sé lo fácil que resulta saturarse.
Lo que nos quieren vender
No es casualidad que en esta época aumenten los anuncios. Nos venden una imagen de felicidad idealizada: reuniones familiares perfectas, mesas llenas de comida de lujo, ropa de marca, joyas, perfumes y montañas de regalos.
Claro que hay familias que celebran con parte de estos “ingredientes”, pero la realidad para muchas personas es muy distinta. No lo digo por pesimismo, sino por realismo. Porque nuestros valores como PAS suelen chocar con esa visión superficial y consumista.
El tema PAS: saturación y “run-run”
Ser altamente sensible significa que recibimos más información que la mayoría, y además tendemos a darle muchas vueltas a todo. Con las fiestas, esto puede traducirse en preguntas que no paran:
- ¿Qué me pongo?
- ¿Qué sirvo de comida?
- ¿A quién invito si fulana no se lleva bien con fulano?
- ¿Qué regalo compro, o no compro nada?
- ¿Árbol sí o no?
Si a eso le sumas el deseo de “quedar bien”, puedes acabar agotado antes incluso de celebrar.
La trampa de querer gustar a todos
Preocuparte por cómo te ven los demás es tiempo y energía perdidos. No depende de ti, sino del juicio ajeno.
Haz la prueba: piensa en lo que opinas de otras personas. ¿Depende de ellas? No. Depende de ti, de tus valores y percepciones. Con esto claro, podrás liberarte un poco de la presión.
La trampa de la comparación
Compararnos con los demás nos roba la conexión. Y la Navidad, en esencia, debería ser un momento de unión y amor.
Muchas PAS, por tener la autoestima baja, caen en comparaciones dolorosas: sentirse menos guapas, menos inteligentes, menos divertidas… O al revés, sentirse “más” conscientes, más nobles, más educadas. En ambos casos, la comparación rompe la armonía.
Recuerda: nadie es más ni menos. Cada uno está en su propio momento vital. Si transformas la comparación en aceptación —o mejor aún, en curiosidad y asombro—, tu empatía florecerá y podrás disfrutar más.
La trampa del estrés
Las fiestas rompen la rutina y piden cosas extras: compras, cocina, limpieza, organización… Y eso agota.
Un poco de estrés no es malo, pero si sobrecargas, puede que llegues a la celebración irritado y sin fuerzas. Entonces corres el riesgo de estropear tu experiencia y la de los demás.
Por eso:
- Mide bien tus energías.
- Pon límites.
- Delega y comparte tareas.
- Cuidado con el perfeccionismo, que sabotea más de lo que ayuda.
Volver a lo esencial
Antes de lanzarte a copiar el modelo que ves en los anuncios, pregúntate:
- ¿Cómo quiero celebrar la Navidad y Reyes?
- ¿Qué necesito para disfrutar de verdad?
- ¿Cuáles son mis valores y cómo los respeto?
Quizá para ti lo importante es conversar, compartir y conectar. O tal vez quieras simplificar la comida, pedir que cada invitado traiga un plato, o incluso sustituir los regalos por algo simbólico: un poema, una carta de gratitud, unas palabras leídas en voz alta.
Cuidarse cuando hay convivencia prolongada
Si vas a recibir familia en casa varios días, o si tú serás el invitado, el estrés puede aumentar. Te recomiendo leer también mi artículo: Altamente sensible y tener invitados en casa.
Un deseo final
Querida comunidad PAS:
Deseo que estas fiestas sean a tu medida. Que las vivas según tus valores, con quienes más te quieren y con quien de verdad quieres estar.
Te deseo conexión y empatía, Amor y aceptación. No solo para la Navidad, sino también para el año que empieza.
Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.
Cada recuerdo guarda una enseñanza.
En mi nuevo libro, Tu historia de vida, te acompaño a mirar tu pasado con ternura, a ordenar tus emociones y a encontrar el hilo invisible que une tus experiencias con tu crecimiento.
Nada en tu camino fue casualidad: todo te trajo hasta aquí.
6 Comments
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Alma Garratachea
Hola, tengo 43 años y apenas hace unas semanas empecé a conocer de este tema de las personas PAS, me hace sentir tan cómoda saber que no soy rara, referente a las fiestas, solo las disfruto cuando hay personas afines a mí.
La Navidad para mí estos últimos años la paso yo sola, descansando y haciendo cosas que me gustan me siento bien, pero parte de la familia no logra entender por qué me aislo, ….yo hasta hace poco tampoco lo entendía.
Agradezco a personas como tú qué nos aportan información para conocernos a nosotros mismos y por lo tanto aceptarnos y ser felices.
Gracias, saludos desde León, Guanajuato, México
Karina Zegers de Beijl
Gracias, Alma, por tu feedback. Un abrazo desde España.
Carla
Hola me presento mi nombre es Carla y vivo en Québec, Canada, pero soy originaria de Uruguay. Me gusta mucho tu blog, siento un alivio de saber que hay otras personas que ven el mundo o sienten las cosas de una manera parecida a la mia. Con respecto a las fiestas, he sido bendecida pues las ultimas navidades la he pasado tranquila y en paz. Tal vez la gente no lo entiende pero yo la paso super feliz sola pues mis hijos se van con su padre. No compro regalos, no preparo comida y cero stress, solo me propongo descansar sin ningun objetivo en particular, sin tener que dar explicaciones a nadie, esos dias en soledad son el mejor regalo que me puedo dar, me permiten recargar las pilas y mantenerme al margen de toda esa locura que como tu bien dices no es mas que una gran fantasia.
Karina Zegers de Beijl
Buenos días Carla, gracias por compartir su experiencia. Es genial poder celebrar de esta manera, sin obligaciones que -muchas veces- crean un mal sentir. Para mi no es ‘fantasía’ en sí, pero me molesta y me duele el consumismo alrededor de las fiestas y las falsas expectativas que se van alimentando a la gente, algo que, al final, suele generar un malestar. Le deseo todo lo mejor para el 2019 🙂
Juan
La lectura del artículo me ha estresado, sólo de pensar todo el protocolo que se avecina. En mi familia nunca celebramos especialmente estas fiestas, sólo dos comidas y poco más. Siempre nos pareció más importante la comunicación y el sentimiento auténticos. Personalmente, opino que es mejor ser sincero y no asistir a celebraciones donde uno no sienta interés verdadero. No quiero regalos ni tampoco los hago. Es mucho más importante el amor verdadero, que se transmite en cada acto, en cada mirada y comentario. Es importante para mí saltarme las pretendidas obligaciones, ser libre para escoger siempre, aprovechar todas las oportunidades implicándome de verdad en aquello que siento, no tener que explicar cada una de mis excentricidades. Y las personas que me conocen ya lo saben, al principio se extrañan pero después entienden que funcionar al margen de las programaciones sociales, especialmente las mercantiles, tiene muchas ventajas para la comunicación personal.
Mucha alegría y bienestar para todas las personas PAS y no PAS, en esta época especialmente por aquello del fin de periodo solar como mínimo. En realidad debería ser un momento para acercarnos, encontrarnos y sincerarnos.
Saludos
Karina Zegers de Beijl
Hola Juan,
Gracias por tu feedback. Estoy contigo – no subirte al tren del consumo, yaa que Navidad no tiene que ver con esto. Ser sincero y honesto, no aceptar por «quedar bien», aunque sí me puedo imaginar aceptar invitaciones (quizás con restricciones) sabiendo que aceptarlas significa mucho para el/la anfitrión/a. Un abrazo.