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PAS: aprender a regalarte a ti mismo

Una de las cosas más difíciles para una persona con alta sensibilidad es pensar en sí misma. Parece que estamos continuamente en modo “dar”.

Damos de todo: tiempo, atención, abrazos, escucha, empatía, servicio, regalos materiales… Seguramente puedes alargar la lista. Damos energía y fuerza física.

Cuando aún no sabes que eres PAS y no conoces el rasgo con todas sus características, no te lo cuestionas porque te parece de lo más normal y natural. Y es verdad: nacemos con ese modo “dar”.

Parecemos carecer del modo “recibir”, y tanto es así que, cuando nos toca recibir algo (atención, un cumplido, un abrazo, un regalo material, etc.), generalmente nos sentimos muy, pero muy incómodos. ¿Te ha pasado?

 

El difícil arte de regalarse

¿Cuándo fue la última vez que te regalaste algo? ¿Tiempo? ¿Un capricho?

Te doy la enhorabuena si puedes recordar momentos de este tipo. Pero luego, ¿te sentiste culpable? ¿Egoísta?

Dar es bonito. Es precioso. Es sano y bueno poder ayudar a otras personas. Es loable. Ojalá existieran más personas con esta actitud ya que, de verdad, el mundo sería otro. Espero de todo corazón que siempre sigas dando y que no intentes suprimir ese lado luminoso de tu ser. ¿Entonces?

 

La despensa interior

Pues, hay un “pero”. Un pero muy válido.

Imagínate una despensa. Una despensa llena de latas con tiempo, bricks con abrazos, cestas con cumplidos, bolsas con billetes y cajas rebosantes de regalos y regalitos.

Cada vez que tu modo “dar” se activa, metes mano en tu despensa, sacas lo que necesitas y lo entregas.

Poco a poco, ya que tu modo “recibir” no se suele activar, la despensa se va vaciando. Tarde o temprano el vacío empieza a notarse y tu cuerpo, dotado de un termómetro de necesidades físicas y emocionales, comienza a dar señales: cansancio, estrés, dolores, preocupaciones, pérdida de sueño… Pero puede que no relaciones una cosa con la otra y sigas dando.

 

Darte a ti para poder dar a los demás

Espero que no sea un médico quien te diga que necesitas tiempo para ti, que debes desconectar y descansar.

Espero que tú mismo llegues a darte cuenta de que una despensa vacía no tiene nada para dar, y necesita ser rellenada.

Si quieres dar a los demás, también tienes que darte a ti: tiempo para descansar, para desestresarte, para recargar energía. Dar y recibir tienen que estar en equilibrio.

La buena noticia es que la despensa de la energía y de las emociones tiene un truco: con lo poquito que te des a ti, la despensa lo multiplica.

Si te das media hora para cargar tus pilas cada día, tendrás horas para regalar con alegría. Si de vez en cuando te permites un pequeño capricho —un café en una terraza bonita, ese libro que deseabas, un taller que te aporte nuevas herramientas— activarás el modo “recibir” y tu autoestima crecerá.

Te sentirás mejor y comprenderás que cuidar de tu despensa no es egoísmo ni motivo de culpa, sino una necesidad para seguir dando con alegría, desde la libertad y —¡ojo!— sin esperar nada a cambio.

 

Preguntas para tomar conciencia

  • ¿Cuándo fue la última vez que te diste, permitiste o regalaste algo? ¿Cómo te sentiste?
  • En la última semana, ¿Cuánto de ti has regalado?
  • ¿Recuerdas momentos en los que necesitabas algo de alguien (porque tu despensa estaba vacía) y nadie te lo daba? ¿Cómo te sentías?
  • ¿Sabes pedir ayuda cuando la necesitas?
  • ¿Conoces el estado de tu despensa?
  • ¿Eres consciente de la relación entre establecer límites y el estado de tu despensa?

Te aconsejo apuntar las respuestas y reflexionar sobre ellas. Y, cuando tengas la oportunidad, comentar este tema con otros PAS. Los unos podemos aprender de los otros.

 

Si quieres saber más sobre el rasgo y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 11.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron

 

Cada recuerdo guarda una enseñanza.
En mi nuevo libro, Tu historia de vida, te acompaño a mirar tu pasado con ternura, a ordenar tus emociones y a encontrar el hilo invisible que une tus experiencias con tu crecimiento.
Nada en tu camino fue casualidad: todo te trajo hasta aquí.

 

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4 Comments

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  1. Franchesca Samper
    Reply

    Soy reciente aceptada como Pas en el grupo y me he paseado por tu blog.
    Excelente post. Yo hace tiempo que aprendí a darme, siendo desde niña dadora en mi familia y entorno. Para mí es fácil dar, aunque con la madurez he aprendido a contenerme. Algunas personas se sienten avasalladas cuando tú das por dar, porque es tu naturaleza.
    Un saludo Karina. Franchesca

    1. Karina Zegers de Beijl
      Reply

      Gracias, Franchesca, por tu feedback. Un abrazo.

  2. Patricia Miranda
    Reply

    Con que claridad puedo ver ahora, que alivio que digas que uno se puede permitir recibir de uno mismo algún detalle (tiempo, gustos, cosas) y no sentirse culpable. gracias muchas gracias

  3. Amlaro
    Reply

    Me ha parecido muy bueno. Es una idea a la que he llegado yo recientemente. Detectarlo y darme homenajillos. Me siento mejor cada vez.

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